Manuel Foderá, el pequeño que ofrecía sus dolores Jesús

Manuel Foderá es un niño italiano que con tan sólo cuatro años afronta la enfermedad como si fuera una inagotable historia de Amor con su Jesús. Un pequeño que ofrece su dolor inocente hasta el final para «convertir al mayor número de almas posibles». Un niño que sube al Padre con nueve años como si fuera una fiesta. Camino Católico se ha hecho eco de este testimonio

Un libro escrito por su madre y in sacerdote recoge todo el periplo que apunta a la santidad de este pequeño.

El día de la Primera Comunión: Manuel tiene sólo seis años, pero dadas las alarmantes condiciones de su estado de salud y su inestimable deseo de recibir el Cuerpo de Cristo, el pequeño obtiene del obispo el permiso para anticipar el Sacramento de la Eucaristía. Sin embargo, ese día tan esperado no se presenta bien: cuando se despierta, el niño tiene unos dolores terribles en una pierna, por lo que teme no poder ir a la capilla. Hacia mediodía, y contra toda previsión, el dolor desaparece. Manuel lo explica así: «La Virgen dijo: “Manuel no puede tomar a Jesús cojeando”. Por lo que ha hecho magia y me ha curado. ¡Gracias, Virgen de mi corazón!».

A partir de aquí comienza un asiduo diálogo con Jesús. En una ocasión tras comulgar le dijo a su madre: «Jesús, en la Comunión, me ha dicho una frase preciosa: “Tu corazón no es tuyo, sino que es mío y yo vivo en ti«». Después añade: «No he comprendido bien estas palabras, ¿me las puedes explicar?»

En otra ocasión escribió: «Jesús está presente en la Eucaristía, se hace ver y sentir en la Santa Comunión. ¿No lo creéis? Intentad concentraros, sin distraeros. Cerrad los ojos, rezad y hablad porque Jesús os escuchará y hablará a vuestro corazón. No abráis inmediatamente los ojos ¡porque esta comunicación se interrumpe y ya no vuelve! ¡Aprended a estar en silencio y algo maravilloso sucederá! ¡Una bomba de gracia!».

Un día a su madre: «Para amar a Jesús debes rezar mucho, trabajar bien, estudiar y hacer sacrificios para ofrecérselos a Él». ¿Sacrificios? La madre le pide que se explique. «Por ejemplo -replica el niño- no quieres comer pasta con calabacines y tú te la comes igual y lo ofreces por amor a Jesús».

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