Aprender a amar y saberte amado

    Qué pedazo de frase, chaval. Para mí, resume el vivir con y para Cristo. ¿Quién soy yo para hablarte a ti, que lees esto? Soy una chica de Toledo, que trata de parecerse cada día un poco más a Él. Estudio enfermería, tengo mi grupo de amigas con las que salgo de fiesta, y esas cosas, soy una tía bastante normal, la verdad.

    Vengo a hablarte del AMOR de Dios. Si no lo conocías, ¡bienvenid@! Si lo conocías, vengo a contarte algo de mi día a día con el que quizás te sientas algo identificado.

    Hoy por hoy, intento dar testimonio de Cristo con mis actos y palabras en lo que hago. Es difícil, seguro que lo sabes, pero me siento apoyada a tope por Dios y mi entorno. No es cuando hablas la teoría que te han contado, es cuando VIVES, cuando sonríes y disfrutas de ese AMOR del que te hablo cuando cala en la gente, y es muy interesante ver cómo te hacen más y más preguntas: “Tía, ¿cómo eres tú feliz, si hay tanto sufrimiento?”, brutal la pregunta, ¿no? Pues tengo la respuesta, aunque no te lo creas: Amar y saberte amado.

    Aún así, quería contarte que conozco de cerca el sufrimiento que tanto se nombra cuando se habla de Cristo, que no estoy exenta de ello solo por tener a Dios a mi lado, todo lo contrario. Como cualquier adolescente dudas, dudas de ese AMOR que Él te guarda. Creo que no conozco a nadie que nunca se haya planteado alguna dudilla sobre este tema. Si este sufrimiento no lo llevas con verdadero amor, te destruye.

    Podemos pensar que nuestro sufrimiento es menor que el que soporta el de al lado, pero Dios solo nos carga con la cruz que tú, que yo, que tu amigo, que tu novio, puede soportar, y sí, son diferentes. Un amigo dice: “abandona los ídolos y lánzate al amor de Dios”, otra frase “heavy”, ¿a que sí? Siento que habla muy bien de la sociedad en la que vivimos, si vives para los ídolos y no para Dios, no amas el sufrimiento que vives, luego, de nuevo, te destruye.

    Ya sabes, ama y déjate amar. Dedícale a alguien una sonrisa de esas que salen de dentro, de las que Dios saca de ti, es un pequeño “tip” que puede ayudar, porque “hoy por ti, mañana por mi” ¿no? A lo mejor es a ti mañana a quien te toca recibir esa sonrisa que tú regalaste. Pues igualito es el Amor de Dios, desenvuélvelo, acepta su regalo, y regálale el tuyo de vuelta 😉

    SONRÍE Y A VIVIIIRRR

    Andrea Sánchez