El mes de los difuntos es un momento para acordarnos de aquellas personas que nos han precedido ya. En los cementerios ponemos flores y velas. En noviembre la Iglesia nos lo pone muy fácil en rezar por ellos.

Meditación de D. Lucas Buch

 

Artículo anteriorJulio César Morillo, ingeniero de petróleo, ha dejado todo para seguir al Señor
Artículo siguiente¿Quieres llevar almas al cielo? #SALVADOS