«Gilead». Marylinne Robinson

Novela ambientada a mediados del siglo XX en Iowa, en un pueblo pequeño del campo del Midwest americano profundo. La forma literaria es una larga carta del pastor metodista John Ames a su hijo, de siete años, que ha tenido ya mayor, contándole su vida y la de su familia y todo lo que quiere que sepa, para que la lea cuando crezca y pueda entenderlo. El pastor está al final de una larga vida de servicio a su pequeña congregación rural. Es hombre muy piadoso, hijo y nieto de pastores metodistas. Su relato está cargado de referencias y citas de la Biblia, muy bien traídas. Su figura despierta la simpatía y llama la atención que en una novela que ha ganado el Premio Pulitzer de ficción y el National Critic Circles Book Award,

Se trate con tanta naturalidad y calidad literaria la relación del hombre con Dios, la belleza de la Creación como obra de sus manos, y la obra de salvación de Jesucristo. Es un libro de gran belleza formal, reconfortante. Y se lee con ganas de conocer el desenlace, pues enlaza diversas subtramas que despiertan el interés. Si Flannery O’Connor planteaba sus obras como “un puñetazo en el estómago” del lector, secularizado y distante de Dios, para hacerle reaccionar y sus criaturas eran sorprendentes por el extraño mundo en que vivían y sus historias manifestaban con toda su crudeza la violencia, la pobreza, la incultura y la marginación, Marilynne Robinson ha creado unos personajes llenos de nobleza y un mundo límpidamente bello, sin ocultar la dureza y las penas de la vida: los ojos de este piadoso pastor metodista nos muestran un Dios cercano que acompaña la vida de los hombres, que cuida y protege a cada uno.

Reseña de José Ignacio Peláez Albendea para Club del lector