Mi Fe

    Mi pequeño camino en la Fe comienza cuando ni aún tenía uso de razón para saberlo. Cuando levantaba medio metro sobre el suelo, las hermanas de mi padre me llevaban a
    misa cada domingo y a ver a una virgen que cada vez se hacía más grande en mi interior y por ello, decidí cada año hacer una estación de penitencia, demostrándole mi Fe y confianza infinita.

    Me ponía en sus manos en cada paso que daba. Pero hubo piedras que poco a poco me fueron alejando, y aún que no estaba tan cerca, los notaba siempre a mi lado. Mi camino en la Fe ha tenido incontables flaquezas de las cuales he salido aún más fuerte, gracias a que ellos han sabido sostenerme.

    Mi vida dió un giro de 360º cuando conocí al que actualmente es mi compañero de vida. Este giro comenzó cuando esa persona puso en mi cabeza el nombre de: Medjugorje. Desde ahí toda mi Fe ha ido aumentando, por sus innumerables esfuerzos con los que sin yo darme cuenta me hacían creer cada vez más.

    Con el paso del tiempo y con su ayuda más sincera, comencé una etapa que no para de
    darme sorpresas. Cada día en mi vida tiene más sentido gracias a que creo que ellos me guían en el camino de mi vida y me ayudan en cada bache que se me presenta.

    La base de mi Fe no es otra que abrir mi corazón completamente a Dios, saber que pase lo que pase me sostiene y nunca me deja caer, con esto, rezar, ir a misa, confesarte, es mucho más fácil. Cuando te dejas llevar por ellos y les cedes tu confianza, te llenas de bondad y de buenos pensamientos hacia todo lo que te rodea, aprendes a ver la vida a través de los ojos del amor y la humildad.

    Mi Fe seguirá creciendo con el paso del tiempo, estoy segura.

     

    María José Bravo Baena