El «guantazo» del amor de Dios que se llevó Emma

    Hola, soy Emma y soy una joven, una joven católica. Y mi vida de fe empezó un 4 de agosto de 2002, el día de mi bautismo…esto sería muy fácil, ¿no? Bueno, mi vida de fe, de mi propia fe, empezó hace 3 años en semana santa. Mi primera Pascua Joven, nada como meterse en una burbuja de jóvenes que viven con la mayor intensidad, y en comunidad, un encuentro cara a cara con Cristo a través de su Pasión, Muerte y Resurrección. Allí me lleve lo que yo llamo un “guantazo” del amor de Dios.

    A día de hoy he crecido y madurado mucho en mi fe, tras estos 3 intensos años en los que mi fe ha pasado de ser la fe de un niño a la de un joven (que va a seguir madurando conmigo obviamente). El Jefe ha puesto a personas en mi camino sin las que hoy no estarías leyendo esto. Personas que me han acercado a Dios con su testimonio, personas que me han formado, personas que abriéndome su corazón me han hecho darme cuenta del amor de Dios por nosotros. Algunas de estas personas siguen en mi camino, otras me acompañan desde el cielo y otras simplemente ya me ayudaron todo lo que pudieron en el camino hacia mi santidad y el Señor los aparto de mi vida enseñándome también, a saber soltar cuando toca.

    Aunque siempre he vivido la fe con mi familia, quiero remarcar lo que me ha ayudado en mi vida, me ayuda hoy y, estoy segura de que me ayudará mañana; el rodearme en algún momento de la semana de jóvenes como yo. Como dijo Jesús, en el evangelio de san Juan, no somos del mundo pero, vivimos en él; y, en la época en la que estamos, es un poco complicado lo de nadar solos a contracorriente, por eso voy a hacer hincapié en lo que me aportan estos jóvenes. Cuando fallan las fuerzas, te tienden la mano y te ayudan a levantarte; cuando te planteas por qué seguir, ves cómo Dios actúa en sus vidas; cuando hay algo en tu vida que no va bien, ahí están ellos para practicar la gran corrección fraterna; cuando te apetece hacer lio, siempre están dispuestos a liarla por el Jefe contigo…

    En mi día a día procuro tener siempre presente a Dios y a María (o como me siento más cómoda llamándola, Mamá). A pesar de intentarlo, soy humana y llegan el estrés y el agobio y me cuesta; para esto hace poco me dieron un pequeño “tip” que es hacer jaculatorias para convertir mi día en una oración continua. Otra cosa que me gusta mucho son los paisajes y desde que empecé la universidad, cada vez que veo un amanecer, un atardecer, que un día de nubes salga el sol…tantas cosas tan bonitas que Dios me regala para alegrarme los días, que es imposible no acordarme de darle las gracias. A mí la creación me ayuda un montón a acercarme al Señor…

    Otra cosa súper importante para mí, para mi fe y para mi todo, es el Rosario, el arma más poderosa que tengo, que tienes, que tenemos los católicos. Durante el confinamiento estuve haciendo el rosario con unos amigos por vídeollamada y de verdad que la distancia desapareció. Cuando estoy agobiada, lo rezo; cuando algo que no depende de mí inquieta mi alma, lo rezo; cuando estoy alegre, lo rezo y le doy las gracias a Mamá; cuando voy en el transporte público, lo rezo…No hay excusa para no rezar el Rosario.

    Soy una joven que ama con una locura desmesurada a su Madre. La Virgen es alguien muy muy muy importante en mi camino de fe. Desde niña he caminado de su mano y sin su mano en más de una caída no hubiera sido capaz de levantarme, la Virgen me ha guardado y protegido de grandes tentaciones y me ha ayudado a no estar en según qué ambientes que no son demasiado constructivos. Y todo esto sin hablar de todo lo que el Jefe nos concede por gracia de su Madre y de la nuestra. La Virgen es nuestra gran aliada.

    En este mes de universidad me he dado cuenta de que el Señor cuando ve que te esfuerzas por Él, y por seguirle, te devuelve el 101% (Mt 19,29), nadie jamás logrará darte tantas cosas como Dios, nadie tiene mayor amor, ni mayor bondad que quien dio su vida por ti.

    Y ya para acabar solo quiero decirte que luches, que luches por lo que amas; que reces, que reces mucho y lo más importante que ames, pero que AMES con mayúsculas. Porque para los católicos lo más importante de la vida debe ser Dios y, ¿Qué otra cosa es Dios sino AMOR?

    Y tomando la mano de la niña le dice:

    TALITHA QUM” (Mt 5,41)

    Emma