Dios nunca se cansa de esperar

Entre acordes y un ritmo lento a la vez que precioso una canción muy famosa de nuestra querida Iglesia, canta en honor a la Virgen María que “una madre no se cansa de esperar”. Y cuan cierta es, una madre no se cansa de esperar, ni nuestra madre del cielo, ni nuestra madre aquí en la tierra.

No solamente María no se cansa de esperar, Dios tampoco lo hace. Nunca lo ha hecho, siempre ha tenido una paciencia infinita con cada uno de sus hijos. A las pruebas me remito, el propio Antiguo Testamento es una historia sobre la misericordia de Dios con el pueblo de Israel. Uno se llega a “cansar” (entiéndase en el buen sentido de la palabra) de leer antes que Dios de esperar y de perdonar. Así lo ha hecho siempre, porque Dios es amor y es todo bondad, y como tal no puede comportarse de otra forma. Y lo sigue haciendo hasta día de hoy.

El camino de fe del cristiano hasta la santidad tiene numerosos altibajos, hay momentos donde uno cree que la Fe es dura como el acero y otras donde se siente como una casita de barro que se desmorona sin que se pueda hacer nada por ella. Momentos realmente duros donde el pecado, la situación o la propia debilidad del ser humano hacen que sintamos a Dios infinitamente lejos. Te diré una realidad a ti querido lector: no es verdad.

Dios permanece de nuestro lado, a pesar de que lo sintamos terriblemente lejos. A veces la soledad se siente tan profunda que se nota un vacío enorme. Otras ocasiones, sentimos que el pecado que cometimos es tan grave que Dios nunca nos perdonará. Y en otras ocasiones sentimos que la situación que atravesamos es tan difícil, que ni una sola gota del amor de Dios podemos sentir. Ni una.

Pero como decía antes, no es así. Nunca lo ha sido y no cambiará para ser así ahora. Dios ve la realidad de forma diferente; donde nosotros vemos un obstáculo, Él ve desde arriba y ve el camino ya hecho. Por esa sencilla razón, Él es paciente; sabe ya como acabará todo y su preocupación pasa a ser la tuya. El no ver más allá, la desesperación, etc.

En muchas ocasiones, curioseando por Internet he visto fotos muy bonitas donde aparece una persona muy atareada o en otras ocasiones aparece pasando un mal momento. En todo este tipo de imágenes, Jesús se muestra al lado, callado y en silencio. Tal y como creo que sucede en realidad. Evidentemente nadie puede verlo, pero así se porta Dios; de una forma paciente, no se cansa con nosotros nunca de esperar a que volvamos, de esperar a que le hablemos, de esperar a que recurramos a Él.

Pues queridos amigos, concluyo dándoos de nuevo mucho ánimo, espero con el corazón en la mano que si estáis pasando una mala situación no os olvidéis de Dios, que Él nunca se cansa de esperar vuestra llamada; os digo también que si estáis fallando de lo mismo, paciencia, Dios no se cansa de perdonaros y de esperar que volváis una y otra vez. Y si por el contrario estáis pasando una buena situación, sed agradecidos, que Dios tampoco se cansa de esperar vuestra acción de gracias. En definitiva, Dios y su infinita paciencia nunca se cansaron de esperar a ninguno de nosotros. Y a Él le damos todas las gracias.

Os mando un saludo, y espero escribiros pronto de nuevo.

Con cariño, Carlos García.