De la sencillez brota la alegría…

Cercano al año 2012, llegó a mi corazón la historia de un joven italiano que padeció leucemia, enfermedad que ofreció a la Iglesia y al Papa. Poco a poco fui leyendo de manera apasionada esta historia de amor donde el Señor se manifestó en este Apóstol de la Eucaristía, que hoy será beatificado en Asís, lugar de fraternidad, por el Papa Francisco.

Carlo Acutis, este siervo de Dios, cuyas virtudes heroicas, pasaron a abrir un proceso de beatificación y canonización en el Vaticano. Como de sus palabras se desprenden en la intimidad con el Señor: “ La Eucaristía mi autopista hacia el cielo”. El verdadero valor de la Eucaristía, en la Virgen María y en los pobres, ese amor por lo sencillo, por la verdad en la humildad. Qué importante es cuidar con generosidad la oración, la amistad íntima con el Señor. Como bien dice el Papa Francisco en el 276 de Evangelli Gaudium “Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto. En un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, tozuda e invencible. Habrá muchas cosas negras, pero el bien siempre tiende a volver a brotar y a difundirse. Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible. Ésa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo”.

Hoy en Asís volveremos a sentir el espíritu de sencillez, de humildad y de alegría, resonaran en nuestros corazones las Palabras de Francisco de Asís, acoger con paz en su interior haciéndose uno de los últimos en las periferias excluidas de esas zonas miserables, creando una sociedad fraterna, los demás, los últimos, los descartados, los vulnerables, son también nuestra propia carne. El otro es mi prójimo.

Como bien nos ha enseñado Carlo Acutis, que hoy será proclamado Beato y elevado a los altares de nuestra humanidad, vivamos y experimentemos caminos de esperanza, Dios sigue derramando semillas de bien, pongamos en nuestro corazón el eco de la epifanía, entrañas de vida en los demás, escribe el Papa Francisco, en el punto 55 de Fratelli Tutti: “Invito a la esperanza, que nos habla de una realidad que está enraizada en lo profundo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y los condicionamientos históricos en que vive. Nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor. […] La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna». Caminemos en esperanza”.

No vivamos en la indiferencia, vivamos nuestra opción por los más pobres, seamos como decía Monseñor Oscar Romero, la voz de los sin voz. Este joven que hoy subirá a los altares conocía a los pobres por su nombre y sus apellidos, dignificándoles su vida, haciéndoles ver que, a pesar de sus circunstancias, Jesús los quiere, ellos son el Cuerpo de Cristo. Nuestra actitud social debe ser fruto de una conversión personal, desde donde brota la solidaridad por ese cuidado del otro. Somos también responsables de la fragilidad de los demás, busquemos un destino común, seamos personas solidarias en el servicio y busquemos no sólo hacer el bien con generosidad, sino hacernos cargo de los demás, cuidemos a los frágiles de nuestra sociedad. Olvidemos la cultura del narcisismo, del protagonismo y miremos en el servicio el rostro de nuestro hermano, de tocar su carne y de padecer con sus sufrimientos.

Estar siempre unido a Jesús, ese es mi proyecto de vida”

Carlo Acutis

Alberto Diago