«Le llamé corbata». Milena Michiko Flašar

Ocurre a veces que comienzas a ojear un libro y casi sin advertirlo estás inmerso y contemplando un mundo cotidiano que te ha sacado del tuyo. Esto me ha pasado con “le llamé corbata”, para mí una joya literaria que te encuentras sin ser consciente.

Además de la belleza con que Milena Michiko escribe, llena de cierta poesía y sobriedad, transmite los sentimientos, vacíos, soledades, heroísmos y miedos con una contundencia tal que al acabar una frase, tienes que pararte a saborearla: “Al igual que antes, la cuestión era estar solo. No quería encontrarme con nadie. Encontrarse con alguien significa implicarse. Quedar anudado a un hilo invisible. De ser humano a ser humano. Nada más que hilos. En todas direcciones. Encontrarse con alguien hace que te conviertas en parte de su tejido; precisamente esto era lo que trataba de evitar. (cap 8)”

Al hilo de una conversación de gestos y miradas hasta que días más empiezan a manar las palabras, en esta breve novela se va desgranando la vida interior de dos personas singulares. Un Hikikomori: En Japón persona que se niega a salir de casa de sus padres, se encierran en su habitación y reducen al mínimo el contacto  con su familia. Y un Salaryman: En Japón, empleado varón de una empresa que se encuentran a diario en un parque.

La alternancia de historias es desgarrada y al mismo tiempo conmovedora.

Reseña de polvorista para Club del lector