Le encanta salir de fiesta, ir a las verbenas… pero será monja de clausura

Ana González Olivera es una joven tinerfeña que a sus 21 años deja familia, amigos, la universidad y las fiestas por la clausura del Monasterio del Sagrado Corazón de Cantalapiedra en Salamanca.

“Le encanta salir de fiesta, ir a las verbenas con sus amigas y bailar bebiendo su vino”, pero siendo juiciosa, afirma que “le nutre más la oración, el Señor y estar con Él. Otras cosas que antes te volvían loca van perdiendo fuerza”, afirma a Salamanca 24 horas.

Todo comenzó cuando estando estudiando en la universidad de Salamanca. Fue al convento de Cantalapiedra con un Jubileo y, tras esa “experiencia increíble”, ha estado en contacto con las hermanas que allí conviven. Ana cuenta que tuvo claro que “ese era el lugar que el Señor había preparado para ella” y decidió “responder a su llamada”.

“Tenía un fuego abrasador, un deseo que consume. Me gusta porque el Señor no espera nada de mí. Me ha seducido y me he dejado seducir”, cuenta. Y es así, con la imagen de “amor” con la que describe al Señor, la que ha hecho que “niegue su vida en voluntad de Dios”.

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