El gran valor de nuestro cuerpo

“El cuerpo humano es donde radica la esencia de nuestro ser, es digno de respeto, cuidado y amor, cuidemos el propio y el del prójimo”, intentemos desgranar esta reflexión.

Desde que nacemos hasta que morimos, tenemos un cuerpo que está unido a nuestra alma, no hay alma sin cuerpo ni cuerpo sin alma. El cuerpo nos permite alcanzar los fines para los que fuimos creados, es a través del cuerpo que podemos expresar a nuestra persona, pero es solo un medio, no un fin, lo que nuestra alma experimenta gracias a lo que hacemos corporalmente es lo importante.

“El cuerpo expresa a la persona, pero el cuerpo NO es la persona, es de la persona”. ¿Cuál es el error en el que solemos caer todos? Pues formulando la típica pregunta: “Oye, ¿Qué tal es Juan/Lucía? Baff está buenisimo/a.

Cuando miremos a los demás, más que su cuerpo, contemplamos su persona, de ahí la importancia de conocer a las personas. Nuestros gestos comunican, nuestra ropa también, todo lo que hacemos con nuestro cuerpo nos ayuda a manifestar a los demás aquello que ocurre dentro nuestro, por eso tenemos que cuidarlo y respetarlo.

Valor teológico del cuerpo (Un poco de teoría para los católicos nunca viene mal 😊):

  • El cuerpo ha sido querido por Dios y creado por Él, nosotros tenemos que quererlo también (creación).
  • Dios ha elegido el cuerpo humano para revelarse a los hombres: es el dato de la encarnación, Dios se encarnó en cuerpo y alma.
  • A estas dos cosas, se le añade un dato que especifica la fe cristiana: la resurrección de los cuerpos.

CONCLUSIÓN

Cuídate, pero no por aparentar, no por afán material de estar bien físicamente ni siempre a la moda. Cuídate, cuida tu ropa, lo que comes, y haz ejercicio, ¡¡implemente porque es bueno y para ti!! Párate y piensa ¿Cómo quiero que mi cuerpo hable de mí? SOLO DEPENDE DE TI.