El Dios de la promesa

Leyendo recientemente las cartas privadas de la Madre Teresa me he fijado en un aspecto en el que muchas veces no caemos en la cuenta: Dios es el Señor de la promesa.

Cuando Santa Teresa de Calcuta recibe la dispensa de exclaustración, escucha de nuevo en su interior la promesa de Dios: no temas, estaré contigo, confía en Mí amorosamente, confía en Mí ciegamente. Teresa de Calcuta no es la única que ha escuchado esa misma promesa: Abraham, Moisés o los apóstoles…han escuchado esas o similares palabras.

El problema del cristiano es como la afronta la promesa. Teresa de Calcuta sale de su convento de Loreto con un simple sari y 5 rupias. Moisés dirige a su pueblo durante años por un desierto maldito y Abraham se ve llevando a su único hijo a un sacrificio cruento.

La realidad es que nos deberíamos hacer una pregunta: ¿A qué he renunciado por Dios? ¿Cuál ha sido mi verdadera apuesta por Él? Hace unas semanas en el Instagram de Jóvenes Católicos os preguntábamos ¿Qué estarías dispuesto hacer por Jesús? Muchos respondisteis: todo; ¿De verdad?