ALEGRÍA A CONTRACORRIENTE – LUNES DE FOLCH

Qué pasa familia!!!

Bueno, como sabéis estoy confinado.

Fui contacto estrecho de un positivo pero gracias a Dios he dado negativo en la prueba PCR y me encuentro fenomenal.

Esta mañana, escribiendo el artículo, he buscado en internet la palabra “confinado”.

Mirad qué me ha salido:

“Que sufre una PENA de confinamiento”

¿Hola qué tal? ¿Una pena?

Al segundo he buscado en la RAE la definición de pena. He pensado: “No puede ser”

Efectivamente. PENA: «Sentimiento grande de tristeza».

Oye, menuda definición. ¡¡¡No sé vosotros, pero no la comparto para nada!!!

¡¡Si algo nos caracteriza a los católicos es la alegría!!

No tenemos que tener duda que el mayor regalo que hemos recibido a parte de la vida, es la fe.

Un encontrarle sentido a todo. Un vivir amando a Dios y a los demás.

El otro día, dando una conferencia en Chile, me preguntaron sobre este tema:

-¿Por qué es necesaria la alegría en la fe de un católico?

Al segundo respondí:

¿Por qué es necesaria la tónica para el gin-tonic? ¿O la cocacola para el ron-cola?

Un gin-tonic o un ron-cola no se puede entender sin su mezcla, ya que, sin esta, deja de ser “gin-tonic” o “ron-cola”. Se queda a medias: gin….. ron…..

Pasa lo mismo con la fe. La alegría va ligada a la fe. Es más, es consecuencia de la fe y de VIVIR, en mayúsculas, las demás virtudes.

Un católico, que ama, que se sabe amado, que perdona y que se sabe perdonado….. ¿Cómo no va a vivir alegre? ¿Cómo no va a sonreír?

Quisiera compartiros unas palabras del Papa Francisco:

Me preguntaba un joven en la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia, universitario; me decía:

-Y, ¿qué tengo que decirle yo a mis compañeros que son ateos? ¿Qué tengo que explicarles yo para que crean?

Lo último que tenéis que hacer es decir algo o explicar algo, eso es lo último. Viví vos tu cristianismo, viví vos tu alegría, da testimonio tuyo y se irá él a preguntarte a vos, ¿qué te pasa?, ¿por qué vivís así?, y ahí sí que será el momento de hablar. […]

Acá en Italia en algunos pueblos está la costumbre que cuando empieza el sermón, muchos salen a fumar un cigarrillo los 40 minutos, ¿son aburridos los sermones eh?[…]

Ayuden a convertir las ceremonias en lo que realmente son, una fiesta.

Y es que…¡Qué difícil es explicarle a una persona no católica la alegría de la cual hablamos! ¡El fiestón del cual hablamos! La absoluta alegría del confiar. La alegría que reside en ese diálogo de Juan y Andrés con Jesús:

– “Maestro, ¿dónde vives?”
– “Venid y veréis”

Qué brutal encontrarnos con un Jesús vivo, de carne y hueso que nos ha amado desde mucho antes que nosotros fuésemos a buscarle.

Así que….Confinados o no, pasándolo mejor o peor a nivel personal, estando enfermos o sanos, estudiando una carrera más dura o más relajada, no dejemos de vivir la alegría, de contagiarla. De hacer jaleito a saco. Porque si nadie nos pregunta por qué estamos tan alegres… es que a lo mejor es que no lo estamos… ¡y hay que empezar a moverse!

#HaganJaleito

Folch.