El poder del silencio

Vivimos en un mundo rodeado de ruido, esto es una realidad, y de una u otra manera hemos sabido adaptarnos a esto, de hecho a los jóvenes nos gusta e inconscientemente lo buscamos siempre: tal vez mientras ordeno mi cuarto o hago algún deber tengo encendida la televisión, mientras hago tarea tengo la música a tope, salir a correr con los audífonos, estar en una fiesta y que la música sea tan alta que ni siquiera sea posible poder conversar, en fin, se me vienen muchas situaciones cotidianas que sería complicado enumerarlas todas.

Hemos estado tan acostumbrados al ruido, que nos aterra en muchos momentos estar en silencio, ya que en el silencio me encuentro con la verdad acerca de mí mismo, con aquello que me gusta, pero en especial resuena lo que no me agrada tanto, con situaciones, problemas o conflictos pendientes, y usualmente lo vemos así: el silencio nos fuerza a lidiar con lo que sentimos.

Pero no podemos quedarnos con esta visión tan pesimista que nos da la sociedad o nuestro mundo actual acerca del silencio, hoy te quiero decir algo importante, sobre todo algo que muchas personas han experimentado (me incluyo en esto): en el silencio es donde Dios a veces nos grita más fuerte. En el silencio es donde a veces Lo encontramos de una manera más profunda.

¿Por qué en el silencio? Porque nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos, y al ver hacia dentro, a nuestra profundidad, podemos caer en la cuenta que somos creación de Dios, que a pesar de todos los errores del pasado, los conflictos personales, y las situaciones que no me agradan, siempre hay respuestas para ello, y estas respuestas las encontramos en un momento sencillo: en el estar cara a cara con el Creador, en el silencio de la oración, en la escucha de su voz a través de momentos sutiles pero hermosos. Aquí es donde verdaderamente tenemos la oportunidad de reflexionar y de tomar las riendas de nuestra existencia para llegar a ser quien en realidad deseamos, en pocas palabras: para encontrar la forma de ganarnos el cielo.

A Dios siempre lo podemos encontrar, de muchas formas, pero el silencio tiene un poder tremendo para facilitar este encuentro, te invito a que guardes un momento, ahí donde estas, desde tu realidad, un espacio de silencio, para Dios, pero sobre todo para ti.

El Silencio nos da la oportunidad de mostrarnos la verdad: Dios quiere hablar directo al corazón, siempre.

Abraham Cañedo