«Trabajamos con fetos que vienen de Inglaterra»

Camino Católico nos muestra el testimonio de Nuria, de Barcelona, tiene 22 años y acaba de terminar el Grado de Bioquímica en la Universidad de Navarra. Le apasiona su carrera. Cuanto más aprende del funcionamiento del cuerpo humano, más se asombra de lo bien que estamos hechos y le refuerza la idea de que no hemos surgido como fruto de la casualidad, sino por querer de Dios.

Ha nacido en una familia cristiana, donde desde pequeña le han enseñado a tratar a Dios. Pero después, ha ido madurando esa fe libremente frecuentando los sacramentos y descubriendo que la vida con Dios, siendo aparentemente igual, tiene otra dimensión, otra luz, otro sentido.

Tras terminar su carrera consiguió una prácticas en un laboratorio muy prestigioso y sucedió lo que ella misma relata:

«Trabajamos con fetos que vienen de Inglaterra».  De repente me paralizo por completo y me repito: «Nuria lo estás escuchando mal». Hago un esfuerzo por disimular y contesto cualquier cosa.

– «¿De Inglaterra?»

– «¡Sí! Nos los traen de allí ya que la legislación es menos estricta. Necesitamos las células de los fetos humanos crecidos y aquí en España está prohibido abortar en un estadio tan avanzado«.

Se queda en shock y tras meditarlo, decide abandonar esas prácticas, con dolor y angustia. Angustia por esas vidas. Pensar que a esos niños se les privará del derecho a la vida y que encima otros se aprovecharán de ello me parece aterrador.

Angustia por la indiferencia de mis compañeros. Y angustia por mi profesión. ¿Cómo voy a poder trabajar en la investigación si esta barbaridad está la orden del día?

Pero al mismo tiempo me voy con mucha paz. Paz por hacer lo correcto. Paz por defender la vida del más vulnerable. Y paz porque Dios está conmigo.

Puedes leer este testimonio completo en Camino Católico