Dos sacerdotes franceses se suicidan

Religión Confidencial recoge la noticia, que publican medios franceses, del suicidio de dos sacerdotes del país galo.

En el primer caso, el padre Jacques Amouzou había sido acusado dos años antes de conducta inapropiada por una mujer a la que acompañaba espiritualmente.

El segundo sacerdote en quitarse la vida, el padre Thierry Min, era dinámico y “muy relacional, pero se sentía demasiado solo donde estaba”, según el obispo de Troyes, Marc Stenger, que lo conocía bien.

Sobre los motivos que han podido llevar al suicidio a estos sacerdotes, el Obispo Stenger ha respondido que «Es un misterio. Puede estar relacionado con caídas de tensión espiritual, demasiada soledad, demasiada fatiga, exceso de trabajo, trabajo pesado … Hay antídotos: oración, fraternidad entre sacerdotes y cercanía a los laicos a los que somos enviados, deporte, vida social, lecturas».

Termina diciendo: «Ser sacerdote es una hermosa vocación… La desesperación de un sacerdote es algo particularmente triste: algo bello se estropea y todo el cuerpo sufre».

Este tipo de noticias nos tiene que hacer reflexionar a todos: a los católicos para cuidar y rezar más por nuestros sacerdotes.

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