Querido hijo

«Querido hijo:

No sé si sabes la riqueza tan grande que tienes entre manos y que intentas vivir todos los días: ser cristiano, ser Mi hijo. Me gustaría que profundizaras en la fe que te he regalado, aquella que te permite conocerMe y saber cuánto te amo. Todo lo que he creado, todo, todo es para que me conozcas, para que descubras Mi designo de amor, Mi grandeza, Mi omnipotencia, Mi belleza, Mi bondad, Mi eternidad. Todo lo que existe es para ti, ¡aprovéchalo! Quiero que seas feliz y por eso te he dejado un camino de salvación seguro: la Iglesia. Ámala, es mi Esposa, en quien Me complazco. Descubre su valor, es ¡el Cielo en la Tierra! Ella te mostrará el camino para llegar a Mí y para recordarte quién eres: Mi hijo, ciudadano del Cielo. Estoy deseando que descubras el tesoro inigualable que Te he dejado, profundiza en la vida de fe, vida interior, vida en comunión, vida de Iglesia; ahí Te estoy esperando y Te estoy amando. 

Empieza ahora a sumergirte en las huellas, los vestigios que dejo en la Tierra y en las imágenes donde Me manifiesto, los lugares donde Me derramo hasta el extremo. Que tu corazón y el Mío estén siempre unidos, ¡solo así serás aquello que deseas y buscas con tanto anhelo! 

Te quiere con todo su Ser, 

Tu Padre, en el Hijo, por el Espíritu Santo».

Esta podría ser perfectamente una carta que nos podría dirigir Dios Padre a cada uno de nosotros en cada momento. ¡Nos ama tanto! ¡Nos desea tanto! Y por eso no deja de derramarse, de manifiestarse en nuestra vida y de muchos modos posibles. Este año queremos profundizar con el corazón en la riqueza inigualable de la fe de la Iglesia: el Catecismo, el Credo, los Sacramentos, la Liturgia, el Magisterio de la Iglesia, la vida de los santos… Queremos vivir verdaderamente como cristianos.

Si realmente lo somos, viviremos para alabarLe constantemente así: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador» (Lc 1, 46). Que vivamos Sursum corda, con nuestros corazones en el Señor, en la Santísima Trinidad. Si supiéramos que la Fuente ya nos ha sido dada nunca tendríamos sed porque beberíamos sin cesar. 

Y para celebrar la grandiosa fiesta de ayer, la Exaltación de la Santa Cruz, os compartimos una canción para que os ayude a rezar y a estar Corazón con corazón con el Amor de los amores.

«Contemplad»: https://www.youtube.com/watch?v=SmWfIL21wyQ