La madurez personal de los seminaristas es muy importante

La Archidiócesis de Oviedo recoge en una entrevista a María Teresa Ortega, psicóloga y colaboradora en la Diócesis de Toledo, a propósito de un curso que ha impartido a seminaristas asturianos sobre el amor y la efectividad.

Empieza destacando la importancia de la madurez personal. «Para el ministerio sacerdotal se necesitan personas maduras, con capacidad de ayudar y de comprender, y también, que no se vengan abajo ante las dificultades que van a encontrar, porque se van a encontrar muchas. También necesitan desarrollar la capacidad de estar solos, de vivir solos».

Una cosa que le llama la atención es que «las madres de los seminaristas, antes, eran amas de casa y les habían dedicado mucho tiempo. Hoy la mujer está integrada en el mundo del trabajo. Se nota porque son hijos de la sociedad y según evoluciona la sociedad, así llegan ellos».

¿Por qué es importante que reciban este tipo de formación? «Primero porque son personas, y el ser humano tiene capacidad de amar. Y sobre todo también porque se están formando para el ministerio sacerdotal, y el sacerdote tiene que aprender a ser padre, a acoger a todas las personas, porque Dios acoge. Es importante que cualquier persona que se acerque a un sacerdote se sienta valorado y también amado. Pero amar no es simplemente decir “yo te quiero mucho”, sino ayudar a crecer a la persona con la que se vaya a encontrar y es una tarea a veces complicada, porque todos somos distintos, y para amar, además, hay que conocer a la persona».

Puedes leer la entrevista completa en la Archidiócesis de Oviedo