PCR: Pensar, Confesar, Recomenzar – Lunes de Folch

Hola Jesús,

Este lunes de Folch te lo escribo a Ti.

¿Sabes qué?

Tengo mil cosas que contarte, que explicarte, mil decisiones en mente que me gustaría tomar. Un montonazo de intenciones por las que pedirte. 

Pero hoy Jesús, he decidido que te quiero dar las gracias. Las gracias por un regalo al que a veces no le doy la importancia que merece. El regalo de que, siempre que la liamos, nos perdonas.

El regalo del Sacramento de la Confesión. Ya lo he dicho. Y en mayúscula, además.

La semana pasada leí una frase del Papa Francisco. Decía: “El centro de la confesión no son los pecados, sino el AMOR que recibimos”.

Jesús: ¡¡PERO QUÉ PASADA!!

A veces nos pasa que vemos la Confesión como un “servicio de mensajería”. Vamos a una oficina, dejamos un paquete, y nos piramos.

Jesús, ayúdame, de verdad, porque lo veo así. Y así me pierdo lo principal.

Ayúdame a ver que cuando dejo el paquete, cuando Te dejo el paquete y te pido verdaderamente perdón… me estás regalando lo más brutal que existe: tu Abrazo. 

“Como” ese abrazo que nos dieron nuestros padres cuando nacimos. 

“Como” ese abrazo que nos dan cuando llegamos de la uni en Navidad.

Así me abrazas tú, y me dices: “¡qué alegría volver a tenerte cerca!»

Lo pienso y me sale solo pedirte: Jesús, que cuando vaya a pedirte perdón, cuide cada paso. 

Que me marque una buena PCRPensar, Confesarme y Recomenzar.

Con Pensar, ya sabes, me refiero a hacer un pequeño examen de conciencia. (os dejo uno aquí)

¡¡Esto me ayuda a no dejarme nada!!  De vez en cuando utilizo este, o busco otro, para ir descubriendo cosas a las que quizá me había acostumbrado. O me había engañado diciendo: «Bah, esto no es nada…»

Confesar, pues eso. Hablar contigo Jesús. Pedirte perdón. Pedirte consejos, por medio del sacerdote, que actúa como un teléfono que me pone en contacto contigo.

Y por último Recomenzar. Que sepa sentirme con más fuerzas que nunca para hacer jaleo. Para amarte a Tí y a los demás, más que nunca. No porque yo tenga esa fuerza, sino porque tú me la has dado, y en la confesión me recuerdas que sigues confiando en mí.

Jesús, que siempre te sepa ver a ti cuando vaya a confesarme. Que no vea a un sacerdote. Que te vea a Ti. Tu abrazo. Tu mirada. Tu Amor. Tu confianza en mí, que es más fuerte que cualquier empujón humano. Con humildad, sencillez, siendo directo y claro. Sin complicarme. Sin verguenzas.

Que sepa ver esas ganas que tienes que volvamos a estar juntos de verdad, cuando hable contigo y pueda comulgar.

Jesús: 

Ojalá me acordara de darte las gracias cada día. Por estar siempre ahí. Por darme la oportunidad de recomenzar. Y por acogerme, cuando la vuelvo a liar.

Folch.

#HaganJaleito