Ante mi último año en el seminario

    Ante mi último año en el seminario… Miro hacia atrás y veo como el Señor me ha ido transformando…

    Y os podéis preguntar, ¿Cómo? Pero, ¿ya habías sentido que te estaba llamando? La respuesta es SIII. Para ir al seminario tienes que sentir la llamada, claro está… Pero es entonces, cuando das el paso y decides ir al seminario, donde empieza tu verdadero discernimiento…. Y tu historia con Jesús.

    Me explico, a lo largo de los días, semanas, cursos… te vas dando cuenta que el Seminario está pasando por tu vida…. Ves cómo el Señor te está moldeando con delicadeza, con cuidado, con mucho mimo y es ahí donde ves que Dios y la Iglesia te confirman Tu vocación….

    A lo largo de esos años he podido comprobar la confianza que Dios y la Iglesia han puesto en mi persona….. He visto como a través de los pilares fundamentales; los estudios académicos, la vida espiritual, la vida comunitaria y vida apostólica me he ido configurando con Cristo, adquiriendo el corazón de buen pastor….

    Los estudios académicos son importantes porque como dice el papa Francisco “ el mundo no tolera la figura del sacerdote que no entiende las cosas, que no tiene un método para entender las cosas, que es incapaz de decir las cosas de Dios con fundamento”

    La vida espiritual, la oración, donde ves, que, siendo pequeño, pecador… el Señor te ha elegido para llevarlo a los demás…. Es en la oración donde intimas con Jesús, donde lo vas conociendo y te vas enamorando cada día mas… ves como tiene misericordia de ti y te ama hasta el extremo. La oración como dice Santa Teresa, es tratar como un Amigo a Aquél que nos ama. Y “tratar de amistad” y “tratar a solas” implica buscar estar a solas con Aquél que “sabemos que nos ama”

    En cuanto a la vida comunitaria, he podido vivenciar que es una gran familia en los cuales ya no ves compañeros si no hermanos, que en un futuro seremos hermanos sacerdotes, la riqueza de la Iglesia, la fraternidad sacerdotal, que importante que es.

    Y, la vida pastoral, donde he podido comprobar la riqueza de nuestra Diócesis, en cada parroquia, por la que he pasado me he sentido siempre muy acogido, arropado….y es ahí donde te empiezas a ver de pastor, tu celo apostólico aumenta y es donde deseas dar la vida por los demás, llevarles a Cristo, transmitirles su misericordia, su amor… un amor que irradia felicidad….

    Desde luego que el Fidel, que entró al Seminario en el 2015, no tiene nada que ver que, si Dios quiere saldrá sacerdote en el próximo 2021… Todavía me queda un curso, mi último curso, donde se afronta con alegría, con entusiasmo y con algo de incertidumbre por toda la pandemia que nos rodea…. Pero con muchas ganas de seguir creciendo en el amor de Dios, donde mi corazón palpita con mucha fuerza por ver como el Señor es el auténtico protagonista de mi historia y sabiéndome que nunca me dejará.

    Pero pese a la pandemia… veo que el Señor nos sigue bendiciendo, me siento bendecido y amado por Dios, porque en un tiempo tan difícil como el que estamos viviendo, ser ordenado diácono y posteriormente presbítero será una verdadera bendición, un derroche de amor del Señor hacia mí, hacia nuestra Iglesia Diocesana y hacia la Iglesia Universal…..

    Es ahí donde ves que el Amor del Señor triunfa…. Y se manifiesta grandiosamente y ninguna pandemia puede con lo verdaderamente importante que es enviar trabajadores a su mies.

    Rezad por mis compañeros y por mí en este curso tan especial.

    Todo lo puedo en Aquél que me conforta” (Flp 4,13)

    FIDEL GÓMEZ LEAL

    SEMINARISTA DE CUENCA