¿Cómo hago grande lo pequeño?

Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estas aquí, conmigo, acompañándome en este nuevo inicio de curso, que me ves, sonríes, me oyes y sonríes aún más. Creo que mientras te cuento mis planes para este nuevo año tu piensas ¡qué inocente, no tiene ni idea de lo que le tengo preparado…! pero sigues escuchando cómo esta loca te suelta sus planes uno tras otro, y es entonces cuando vuelves a sonreír y me susurras al oído que quieres hacer cosas grandes conmigo este año.

¿Pero qué cosas grandes quieres hacer conmigo si no hago ni las pequeñas? No soy capaz de hacer la cama cuando tengo clase de 8 ¿y quieres más? No sé yo Señor… Y pasas de la sonrisa a la carcajada en un segundo y me dices que de eso no va la cosa, que estoy pensando como hombre y no como Dios, pues no se trata de conseguir grandes hazañas o logros, de alcanzar imposibles o de cambiar el mundo, sino de hacer grandes las cosas pequeñas. Eso es la grandeza para Ti, el saber convertir cada pequeño detalle diario en una gran obra de Dios.

Y ahora que entiendo por dónde vas, te pregunto, ¿cómo hago grande lo pequeño? “Pues con amor” me contestas. Esa es la clave, hacer lo que tu día a día implique con mucho amor, porque todo lo que está hecho con amor es engrandecido y engrandece al que lo hace, porque incluye dentro de ese obrar la intención de hacer feliz a otra persona que no seas tu mismo, y eso es algo muy grande.

Para hacer grande lo pequeño hay que ponerle ilusión a las cosas, cargarlas de alegría y ejercitar la paciencia. Necesitamos ser conscientes de que nos pides amor y no perfección. Debemos ponerle las ganas suficientes a lo que hacemos como para darnos cuenta de que detrás de todo ello hay personas involucradas y de que cada pequeño detalle supone una oportunidad de oro para crecer nosotros y hacer felices a los demás, y solo de nosotros depende que sepamos aprovecharla.

Al contarte mis planes te hablaba de esas notazas que quiero sacar, de esas fiestas a las que espero ir, de las horas de deporte que me he propuesto hacer o de los FaceTimes con mis amigas que tengo en mente. Pero ahora entiendo que en los tuyos caben todos los míos con el plus que los hace grandes y que esperas de mi este curso; el amor añadido al trabajo bien hecho. Ese es tu plan, enseñarme a hacer TODO con amor, para que así haga felices a los demás, para que yo misma lo sea y para que otras personas te vean a ti en mi. Es algo muy grande lo que quieres hacer conmigo, porque este año quieres que en los apuntes que haga, en las conversaciones que tenga o en las miradas que cruce te vean a ti. ¡Madre mía que reto! Ya entiendo porque sonreías tanto.

Pero me has convencido y quiero hacerlo, quiero llenar mis planes de cariño, sonrisas e ilusión, y cuento con la ayuda de tu madre, que es también la mía, para perseverar en el amor y en la alegría día tras día. Porque aunque no se que me deparará este curso, quiero que haga lo que haga, y empezando desde hoy, sean todas cosas grandes que me acerquen al cielo ¿Y qué hay más grande que aquello que se hace con y por amor? ¿Acaso algo nos puede llevar al cielo si carece de amor?

Marta Mata