El tema elegido por Zweig en esta novela es sumamente complicado y desarrollado con la maestría de siempre.

El lector se va adentrando en el drama de las relaciones de estos dos jóvenes, con la duda, siempre, de cómo se van a desarrollar los acontecimientos, porque a lo largo de la novela sus posiciones hacen pensar en que todo se arreglará bien, siempre y cuando Antón cambie un poco de actitud, o la joven enferma se de cuenta de cómo están las cosas.

La infinidad de matices que se dan entre el enamoramiento y la compasión nos lleva a adentrarnos en un mundo complicado de sentimientos. Las dudas, los pensamientos, los emociones de cada uno de los personajes, el padre, la hermana, el médico, componen un entramado apasionante y tenso, que no permite relajación en el lector. Me parece una de las mejores que he leído de este autor.

Reseña de Ángel Cabrero Ugarte para Club del lector

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