Ser humilde no está de moda

Rocío Carmona publica un artículo muy interesante sobre la humildad en La Vanguadia.

«El problema de la humildad es que no puedes presumir de ella», decía un simpático amigo. Y ahí está el asunto: llevar con calma y discreción la vida misma, donde uno disfruta de lo que es, sin esperar a lo que vendrá. Y dice este artículo con buen sentido común:

«Ser humilde -en la época dorada de la autopromoción- no está de moda. Saber venderse, sobre todo en las redes sociales, se ha convertido casi en un hábito automático. Ese ‘autobombo’ también es un requisito en ciertas profesiones.

Sin embargo, este profesor de filosofía aboga por las virtudes de una humildad bien entendida: “Mi padre siempre decía que sus pilares son: respeto, honestidad y humildad. Lo cual nos lleva a la segunda cuestión. Hay un malentendido; parece ser que humilde equivale a achantarse, a hacerse invisible, a amilanarse, cuando en realidad no es así. Es que no debemos confundir humildad con falta de autoestima (o con la falsa humildad), pues una persona humilde puede también ser bien consciente de sus habilidades.

Las ventajas de ‘saber venderse’ las conocemos de sobra y, si no las sabemos, podemos encontrar cientos de cursos que nos enseñarán a hacerlo…

Pero, ¿cuáles son los beneficios ocultos de la humildad?

1. Mejores relaciones. 2. Mejor liderazgo 3. Menos ansiedad 4. Mayor autocontrol 5. Más calidad personal y espiritual 6. La vida como escuela 7. Más responsabilidad.

¿Cómo cultivar la humildad?
1. El agradecimiento. 2. La consciencia y 3. Apreciar(nos) por lo que somos».

Te recomiendo que leas completo el artículo de La Vanguardia