Elisabetta, la monja que da testimonio en medio de su trabajo

Cada mañana Elisabetta Bresciani ficha con la tarjeta de la empresa donde trabaja en Padua y en la que desempeña el trabajo de empleada en el control de los lotes de fármaco. Vida Nueva Digital se ha hecho eco de su testimonio.

Ella es una monja obrera de la Santa Casa de Nazaret. Esta congregación está presente en muchos países del mundo y trabajan como una empleada más. «Elegí convertirme en monja obrera por la sencillez de la vida con las hermanas, porque todo está organizado como en la familia de Nazaret, una familia extraordinaria y normalísima al mismo tiempo”.

“Algunos provocan discusiones sobre la Iglesia y la existencia de Dios. Después se acercan para entender cómo vivir una fe auténtica. Yo respiro cotidianamente la necesidad de Dios, mi testimonio es que no es necesario ir a la luna para sentir la cercanía del Señor. Es posible encontrarlo cada día en las pequeñas cosas, también en el descanso del café de las diez y media, delante de la máquina…»

Son religiosas que dan testimonio con su vida. Como dice la propia Elisabetta, es un testimonio hecho de puntillas.

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