Amar a Dios demostrándoselo

La complejidad que implica la palabra “amar” es inmensa; Jesús es el ejemplo más perfecto de vida en dónde el amor ha sido el motor de cada una de sus decisiones. 

Nuestra humanidad no es perfecta, por lo tanto nuestra forma de amar tampoco lo es. De igual manera, nuestro contexto y circunstancia juegan un papel fundamental en nuestra forma de vida, influyendo directamente en nuestra personalidad. Hago referencia a lo anterior ya que tenemos como seres humanos muchos factores que contribuyen a nuestro actuar. Sin embargo, el único actuar que no está afectado para algo más, es aquél que viene de la naturaleza divina, el amor real. 

La especie humana ha logrado preservarse gracias al amor. Esos lazos que tenemos entre hermanos, amigos, hijos, padres, esposos, familia; nos hacen más fuertes ante la vida y las fluctuaciones que podamos tener en ella. Que maravilloso sentimiento es el amor, está lleno de vitalidad para el alma y la vida entera. ¿Qué no seríamos capaces de hacer por aquellos a quienes amamos? Lo haríamos todo, es un sentimiento de acción y de impulso. 

De igual forma, al estar hechos a imagen y semejanza de Dios, tenemos ese pedacito de esplendor al poder sentir algo tan perfecto como el amor. 

Dios nos dotó con dicha virtud, la cual desencadena acciones y decisiones en torno al bien cuando se lleva a cabo. 

Así como amamos a nuestros padres, hermanos, hijos y amigos; y haríamos lo que fuera por ellos, de igual forma Dios nos ama a nosotros y nosotros al amarlo a Él como nuestro padre y creador, no podemos vivir tibiamente. Vivir amando a Dios significa vivir en el bien. Ningún amor es tibio, el amor es pasión y cada acción se entinta de ella dotándonos de todas las virtudes y los dones celestiales, ya que nada malo puede germinar de un amor genuino. 

Dios es tan inmenso y bueno con nosotros, que al amarlo, nos sigue llenando de bendiciones. Amar a Dios es llevar una vida en dónde la acción del bien, la buena palabra y el buen gesto decoren nuestras decisiones. Amar es hacer y sentir el bien, en el amor no caben dudas, no caben hipocresías ni malos sentimientos, es vivir con la pasión de QUERER hacer TODO por el honor y valor que le tenemos a alguien. 

Es por ello que vivir amando sin evidenciar tales sentimientos es vivir indiferente a los regalos divinos.

Que Tu corazón siempre esté ávido y abierto al amor para hacer de este mundo el mejor en el que tus seres amados puedan vivir.

Karla César Vargas