Una cicatriz: una historia que contar

Todos las tenemos, de una u otra manera han influido en toda nuestra vida, algunas de ellas están a flor de piel, recién provocadas, otras están en proceso de sanación y muchas de ellas llevan años en nuestra piel y nuestra memoria: hablo de nuestras cicatrices.

Puedo decir con seguridad que en la historia del ser humano las cicatrices siempre van a existir, porque nos relacionamos y en el relacionarlos se provocan heridas, a veces sin querer simplemente suceden, y duelen. A parte de que hay dolor, creo que sentimos vergüenza cuando nos hieren, y no queremos que nadie se entere que otra persona nos lastimó, lo único que queremos es sanar y olvidarnos de todo.

Para nuestra buena o mala suerte, no tenemos control de nuestra memoria y a pesar de que podamos hacer como que olvidamos, no es así, pero ¿Porque no darle una vuelta a la situación?

Porque no en igual de sentir vergüenza y esconderlas, mostrarlas y compartirlas, creo que a la larga ayudará a qué sanen más rápido y a qué esa futura cicatriz se convierta en inspiración para mí propia vida y para los demás.

Que esa cicatriz me recuerde que pude con eso: ese problema, esa situación, ese conflicto, y que ojalá lleguemos al final de nuestra vida con muchas, para tener una tristeza convertida en prueba y transformada en un recuerdo que me fortaleció y lo sigue haciendo, hay que estar orgullosos de todo lo que nos ha hecho el gran ser humano que somos.

Que cada cicatriz sea una gran historia que contar.

-Abraham Cañedo