Coronavirus y los cristianos perseguidos

Desde la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), experimentamos que, con el coronavirus y sus efectos, vivimos una comunión única con nuestros hermanos necesitados y perseguidos, especialmente con aquellos que no pueden acudir a Misa, o participar en los sacramentos, tal y como nos ha pasado a nosotros durante el confinamiento.

Nos preguntamos si nuestra fe ha sido puesta a prueba por esta circunstancia, como les pasa a ellos continuamente.

Desde esta situación, debíamos seguir el ejemplo de cristianos que han sido encarcelados por su fe, que han vivido años en prisión y, a pesar de ello, nunca se sintieron solos, sabían que el Señor les acompañaba y daba sentido a sus vidas. Recordamos al Cardenal Van Thuan y otras personas valientes dispuestas a entregar su vida por amor, como muchos lo están haciendo con su ayuda durante la pandemia.

Son testimonio de abandono total en el Señor, y ello nos interpela. ¿Cómo hemos vivido este confinamiento impuesto que nos ha quitado libertad como a ellos? ¿En quién o en qué he puesto mi confianza?

Los cristianos perseguidos confían en Dios y en su cuidado, cualquiera que sea el sufrimiento por el que estén pasando. Podemos aprender mucho de su fe, fortaleza y perseverancia. Confían en que Dios está con ellos para ayudarles.

Hay minorías de cristianos en el mundo, aislados, que a pesar de ello nunca han dejado de sentirse miembros de la Iglesia Universal. Ello nos debe hacer seguir, más que nunca, los gestos e indicaciones del Papa para esta Semana Santa.

Cuando todavía no les ha llegado fuertemente el drama del coronavirus, Dios quiera que no les llegue, desde el principio han enviado mensajes de oración y unidad con los benefactores y amigos de la Fundación.

A raíz de esta crisis, ACN se está comunicando con los obispos y las iglesias locales por todo el mundo, algunas más afectadas que otras. Nuestra misión no contempla ayudas sanitarias, pero nuestro mensaje es estar más cerca que nunca de todas esos sacerdotes, religiosas y laicos comprometidos de la iglesia católica que necesitan hacer su trabajo y se encuentran sobrepasadas y aún más empobrecidas a causa de la pandemia. Apoyaremos cien por cien a que todas estas diócesis afectadas puedan hacer su trabajo pastoral, ahora que va a ser más necesario que nunca.

ACN España, ha priorizado acompañar a nuestros benefactores, especialmente a los mayores. Nuestros departamentos de atención al Benefactor y el de Promoción, han realizado más de 12.000 llamadas telefónicas a estas personas, así como a conventos y parroquias para expresarles nuestra cercanía. No queremos dejar a nuestros donantes solos, les animamos, así como pedimos por ellos y sus intenciones diariamente en la Eucaristía que compartimos todos los miembros de la Fundación.

¡Ahora más que nunca estamos unidos en Cristo a los que están sufriendo de forma más intensa los efectos del coronavirus!

Beatriz Melguizo