Las riquezas del Camino de Santiago. Un testimonio

El 27 de julio, emprendíamos nuestro viaje a Sarria para empezar el camino: dos sacerdotes, un diácono, dos seminaristas y tres jóvenes laicos. La Revista Ecclesia recoge el testimonio de este grupo.

A lo largo de los casi 120 kilómetros de camino francés han sido muchas las experiencias, y emociones que hemos experimentado: comunión, providencia, silencio, dolor, alegría, trascendencia, encuentro, comensalidad, gratuidad, testimonio, acogida, oración. Un sinfín de matices que se descubren gracias a la riqueza del camino compartido: El andar hombro con hombro sabiendo que en medio de nosotros caminaba el Amigo.

Como dice Jesús (Pichi para los amigos), cuando “El Camino, al igual que la vida, te muestra que en los momentos en los que tus fuerzas fallan, nuestro Padre siempre está presente para darnos impulso, ya sea en la oración o en la ayuda de mis hermanos durante el camino. Sufrir el dolor en tu propia carne hace darte cuenta de que en mi debilidad se hace fuerte, sin importar lo duro que sea el camino, porque Él será brújula y apoyo cuando precise”.

Aprender a darle un sentido al camino y al sufrimiento es una de las experiencias que te ofrece el camino. Para Nicolás, delegado de Pastoral Juvenil, “ha sido la tercera peregrinación al Apóstol, pero la más fatigosa. Esta vez he aprendido con más profundidad a darle un sentido a todo ese dolor.  Por un lado, no estamos solos ante el sufrimiento, los amigos que recorren el camino contigo son aquellos «ángeles» enviados por Dios para asistirnos en las dificultades. Por otro lado, al sufrimiento puedes darle un sentido, uniéndote a Jesús crucificado y ofreciéndole tu pequeña cruz por otros, participas en la misión de dar esperanza a otros crucificados de este mundo.”

Te recomiendo que leas este testimonio completo en la Revista Ecclesia