¿Qué papel tiene la Virgen en mi vida? Silvia Núñez

    Nuestra esperanza está en Cristo y de esta montaña saldrá la salvación de España”

    Y dicho esto, don Pelayo empezó la reconquista de España con la ayuda de su Madre, la Santina de Covadonga.

    Me llamo Silvia Núñez, tengo 24 años, estudié Publicidad y Relaciones Públicas, soy de Móstoles (Madrid) y tengo la suerte de haber salido de la rutina, entendida como día a día, a ver cada día como extraordinario gracias a mi Madre, reina y guía de mi camino y del de mi noviazgo.

    Todos sabemos perfectamente quién es la Virgen y cuál fue su papel en la vida de su Hijo, pero ¿sabemos qué papel tiene ella en la vida de cada uno?

    Esta fue la frase que yo me planteé hace cinco años, cuando nuestro párroco nos propuso en unos ejercicios espirituales consagrarnos a la Virgen. ¿Qué es consagrarse a la Virgen? Y con esa pequeña duda la Virgen entró en mi vida mucho más de lleno y ahora se qué papel tiene en mi vida. Esta pregunta resonó tanto en mi corazón que casi no recuerdo más de esos ejercicios que hablar con Juan, nuestro párroco, y decirle que sí, que no sabía lo que era consagrarse a la Virgen, pero yo quería darle ese sí.

    Los ejercicios fueron en diciembre, y en julio, en la peregrinación de verano, nos consagramos tres de nosotros delante de la Virgen del Pilar, en Zaragoza. Recuerdo estar nerviosa pero feliz. Fue una oración muy sencilla: los tres con Juan de rodillas en el reclinatorio que hay justo en frente de la Virgen, una oración común y luego cada uno rezaba su consagración que había hecho para empezar el camino de la mano de la Virgen y sobre todo pasar a ser soldado de María.

    Lo extraordinario está en las cosas ordinarias, porque a partir de ese momento empezaba realmente la consagración a la Virgen, ya que suponía un más en nuestras vidas y un compromiso mayor: misa diaria, oración todos los días, rosario todos los días, ejercicios espirituales, apostolado, etc. Todo lo que más o menos solía hacer, pero sabiendo que ahora estaba en primera línea y eso implicaba mayor fidelidad.

    Cada año se consagraban más amigos nuestros después de las peregrinaciones de verano, ya que acabábamos siempre en un lugar mariano, no solo para las consagraciones sino para todo lo vivido saber acogerlo con María y guardarlo de cara al siguiente curso.

    Sin duda, ver como hemos ido creciendo cada uno ha sido un auténtico regalo de la Virgen, cada año íbamos siendo más en primera fila de combate para la Salvación de todos. Y, así fue como nació la Congregación Mariana María Madre de la Esperanza, siendo cada año más los que estábamos dispuestos a prepararnos para ser fieles a la Virgen e imitar su sí. A día de hoy, no sólo somos jóvenes congregantes, tenemos la suerte de este año haber visto como ya hay aspirantes menores y aspirantes mayores.

    Cuando tienes la suerte de ver como creces al lado de gente que a priori no tienes nada que ver, tan dispar los unos de los otros, entiendes cómo de necesaria es tener una comunidad con la caminas hacia lo mismo, la Santidad.

    Yo tengo especial cariño a la Virgen de Covadonga, porque nunca me ha fallado y siempre ha tenido las palabras concretas que necesitaba en cada momento de mi vida que he podido estar cerca de ella. Este año no ha sido menos.

    En medio de la pandemia, un grupo de jóvenes, movidos y con ayuda de sus dos curas, emprenden la peregrinación de verano como todos los años a Cantabria y Asturias, teniendo retiro en Covadonga. Después de meses sin comulgar, sin poder rezar en la presencia del Santísimo, ni de ver a los amigos, sabes que estos días van a ser solo de gracias.

    Un grupo con el que llevas caminando tanto tiempo, con el que ahora eres soldado de la Virgen, sabes que es con ellos con los que puedes ir al Cielo, y es que ¿hay mayor regalo que poder ser puerta del Cielo de amigos y que tus amigos te lleven al Cielo?

    Este es mi testimonio. Después de más de 7 años con las mismas personas creciendo y teniendo el mismo fin, aun no siendo iguales en absolutamente nada y tan diferentes, es en mi grupo de los viernes en quienes puedo confiar que gracias a ellos podré ir al Cielo. Tenemos claro que Dios nos ha puesto a la Virgen a cada uno para que reconquiste nuestro corazón para modelarlo según el suyo.

    Deja que María entre en tu corazón pero sobre todo entra tú en el suyo y pregúntale, ¿qué papel quieres que tenga Ella en tu vida?

    Silvia Núñez