«Dios tiene un plan para todo el mundo». Testimonio de Álvaro Baena

    ¡Claro! fue lo único que pude responder cuando apareció la oportunidad de compartir mi fe con todos vosotros, y es que creo esencial para la vida de un cristiano el enriquecerse a través de las experiencias de otros en la comunidad.

    Considero a Dios uno de los pilares más importantes de mi vida por todo lo que implica. Desde pequeño he sido criado en la religión gracias a mi familia y a mi paso por los Maristas. Agradezco al Padre haber colocado en mi vida a tantas personas indispensables en mi desarrollo, que han hecho que hoy día me encuentre donde estoy, amigos, profesores, catequistas…

    Hace ya varios años leí una frase que resuena todos los días en mi cabeza y tengo como referencia: “Dios tiene un plan para todo el mundo”.

    A partir de esta afirmación estructuro mi vida desde el servicio al prójimo.

    En mi día a día soy catequista en los Maristas de niños de 15 años a los que intento transmitir semana tras semana la palabra de Dios y que entiendan lo afortunados que son por ser amados. Además tengo mi grupo de referencia donde comparto mi vida con mis compañeros cada domingo. Antes de las reuniones nos gusta ir juntos a misa. No hemos dejado de reunirnos ni siquiera durante el confinamiento ya que nuestras ganas eran tantas que lo hacíamos a través de diferentes redes.

    Y por último pero no menos importante, siempre busco distintas formas de orar.

    Con un simple rezo, por medio de lecturas, canciones…

    Aunque lo que nunca faltan en mis oraciones son las acciones de gracias ya que he aprendido que no solo hay que acordarse de Dios en los malos momentos sino también en los que nos sonríe la vida.

    Me gustaría hacer una apreciación para haceros pensar. Actualmente los cristianos tenemos que dar un paso adelante y demostrar por qué somos especiales, y es que como me dijo mi catequista hace un par de años, vivimos en un mundo donde no es fácil ser cristiano, estamos vigilados, somos criticados…

    Yo personalmente me di cuenta desde que terminé bachillerato y salí de la ´burbuja Marista´. Creo que he madurado bastante mi fe y es que me he encontrado con bastantes personas que no entienden mi pasión por Dios, o que invierta tanto tiempo en la catequesis de los niños, etc.

    Para mí es bastante simple ya que veo a Dios en las personas, en los gestos.

    Siempre he sido capaz de reconocer su obra en una simple conversación, en un abrazo, en un beso. Y por eso es tan especial; porque no hacen falta grandes cosas para darnos cuenta de su poder.

    Para ser seguidor de Jesús no hacen falta grandes sacrificios, simplemente poner nuestra vida en sus manos. Confiar en su plan y seguir sus directrices. Ayudar a las personas que tenemos a nuestro lado, respetar a todo el mundo y disfrutar.

    Y para terminar, os dejo mi cita favorita: “Amaos los unos a otros, como yo os he amado”.

    Álvaro Baena Casado.