Quiérete, para poder querer a los demás

 

Quiérete y conócete, para que te quieran y también para tú querer a los demás, podría ser un simple juego de palabras, pero no lo es. Que fácil decirlo y que difícil entender su importancia y ponerlo en práctica, ¿verdad?

 

 

1. QUERERNOS

No es más que “conocer la grandeza de nuestra condición: nuestras virtudes y nuestros defectos”. La aceptación serena de la propia identidad condiciona nuestra forma de actuar en el mundo. Además, contribuye a la confianza personal que disminuye los miedos y nos facilitan la apertura de los demás y a las nuevas situaciones.

2. AUTOCONOCIMIENTO

El trabajo de conocernos, según mi abuela, no acaba nunca, necesitamos de los demás, tenemos que superar el “a mi me parece que es esto”, y además de autovalorarnos, tener otra persona que nos diga que ve desde fuera. Si para conocer nuestro físico necesitamos un espejo, cuanto más necesitamos para el interior. “Más vale oir reproche de sabio que escuchar alabanza de necio”.

3. ACEPTACIÓN PERSONAL

Aceptarnos como somos, con nuestras cosas buenas, pero también con nuestros defectos que admitimos humildemente. Aceptar que hay personas que son mejor que nosotros cantando, en matemáticas, etc.

Todos tenemos cosas buenas que potenciar para ser mejores, pero también tenemos límites, y así nos quiere Dios, tal y como somos. Esos límites van a ser nuestros puntos de mejora en la vida, los que nos van a hacer crecer muy poco a poco, con humildad. Fijaos si es importante querer nuestros defectos, ¡¡son nuestro impulso para ser mejores!!

4. ASUMIR QUE NOS VAMOS A CAER Y NOS VAMOS A TENER QUE LEVANTAR CON ALEGRÍA

“No es prudente el que no se equivoca nunca, sino el que sabe rectificar sus errores. Es prudente porque profiere no acertar veinte veces, antes que dejarse llevar de un cómodo abstencionismo. No obra con alocada precipitación o con absurda temeridad, pero sume el riesgo de sus decisiones, y no renuncia a conseguir el bien por miedo a no acertar”.

La única forma de que crezca nuestra autoestima es siendo humildes, conocer nuestras virtudes y también pedir ayuda con nuestros defectos, reconocernos ilimitados y necesitados de Dios, solo así seremos felices y nos querremos a nosotros mismos.

QUIÉRELE COMO TE QUIERES A TI MISMO

Solo cuando entendemos todo lo anterior, somos capaces de querer igual al otro, asumimos que no es perfectos y tienes sus momentos buenos y malos, en sus defectos también crecemos nosotros ayudándole y, al contrario.

LOVE IS LOVE