Deja de preocuparte y ocúpate

Tú que me estás leyendo sabrás lo que llegan a pesar las cruces del propio caminar.

Algunas no tienen explicación humana, nos atrapan, no nos dejan respirar, no tienen respuesta lógica, lo sé. Te entiendo y te abrazo sin conocerte.

Pero… ¿para qué te sirve únicamente preocuparte? ¿Acaso la queja alguna vez fue solución eficaz y te dio paz a tu corazón? ¿Acaso tener razón te ofreció a ti y a la otra parte la paz necesaria y justa?

A todos nos han partido el corazón, se nos han ido acumulando fracasos en diferentes ámbitos, sí fracasos, otros dirán experiencias. Fracasos.

Se nos han ido seres queridos, hemos estado rodeados de situaciones muy duras todos.

¿Qué tal si a partir de ya, borramos tres letras de la palabra “preocuparnos”, las tres primeras, y empezamos a ocuparnos?

Eso es, a ocuparnos con amor de todas las circunstancias que nos toca vivir. Sean las que sean, por duras e inexplicables que nos parezcan.

Para eliminar esas tres letras será necesario vaciar tu corazón de rencor, de quejas, de egoísmos y buscar el sentido a lo que estamos viviendo. Sin encontrarle sentido a lo que vivimos solo querremos buscar soluciones humanas donde impere la revancha. ¡Y no! Así no se puede vivir.

Nacemos sabiendo una sola realidad, que nuestra vida es limitada en el tiempo, que tiene fecha de caducidad tarde o temprano nuestra vida humana morirá.

El cristiano debe vivir alegre sabiendo que este mundo solo es un lugar de paso, pero sin dejar de creer en la Eternidad. Esa mirada al CIELO todo lo cambia.

Ama, perdona y olvida. Quiere, quiere mucho, y que tu vida sea un reflejo del Cielo.

No será fácil, pero sí apasionante. No quieras que te recuerden por tus éxitos únicamente, vive para que te recuerden por el amor que has sembrado. Eso sí deja huella.

A por ello, y recuerda que no estás solo.

Javi Pacheco