No sé qué sería de mí sin tener presente a Dios en mi vida

Mi nombre es Elena Canals Cuart y tengo 23 años. Mi padre se llama Monserrate, mi madre se llama Inmaculada, y tengo un hermano de 20 años llamado Matias. Nací en una familia católica, hice mi primera comunión y hace un año aproximadamente hice la confirmación.

Durante mi etapa escolar, fui a 2 colegios. En el primero estuve hasta 2º de ESO y en el segundo estuve hasta 2º de Bachillerato. Mi infancia vivida en el colegio no fue muy agradable, ya que yo nací sin ver ni oír de la parte derecha, y como físicamente se me notaba mucho más cuando era más pequeña, aunque ahora se me sigue notando un poco, los compañeros de clase y los alumnos de los otros cursos se aprovechaban de mí para reírse y hacerme un poco el vacío, y yo que era tan tímida no les decía nada, lo intentaba dejar y dejar pasar, ya que siempre confiaba y pensaba que quedaba menos para acabar esta etapa escolar y empezar otra nueva etapa.

Con esta infancia vivida que he contado, puedo asegurar que he sabido y sé convivir con esto que tengo, porque todo pasa por algo. Yo acepto cómo nací, ya que en la vida hay que aceptar tal y como es cada persona. Lo que en un principio se pudo vivir como una desgracia, con la ayuda del Señor ha sido una gracia; yo me considero una persona feliz y muy querida.

A pesar de todo, en la actualidad sigue habiendo gente que no me acepta, no obstante les deseo lo mejor y espero que algún día sepan ver y rectificar su actitud, ya que a personas como yo les gusta estar rodeada de positivismo y buena fe. Sigo y seguiré trabajando en ello, intentándome superar día a día.

Para seguir adelante y seguir creciendo más como persona y en mi fe, es sintiéndome arropada por Dios, por mi familia (ya que sin ellos no estaría donde estoy, en el día a día a veces es difícil demostrar lo mucho que les quiero y lo agradecida que estoy a su apoyo incondicional), y también por mis amigos, ya que sin ellos no sería lo que soy a día de hoy.

Hay que tener muy en cuenta que Dios nos acepta con nuestras virtudes y también con nuestros defectos; por eso, aunque cueste mostrarnos como somos a los demás por las circunstancias que sean o por ese miedo que nos pueda salir al no conocer a las otras personas, tenemos que evitar pensar si nos rechazarán o no porque al ser cada persona diferente es una pasada poder compartir momentos con los demás. Pienso que la diferencia une a las personas y la amistad es un regalo muy valioso que Dios nos ha permitido disfrutar para no sentirnos en soledad, contando con Él en todo momento.

Como conclusión, me gustaría compartir una frase de un regalo que unos amigos me hicieron; me encanta tenerla muy presente porque para mí tiene mucho significado: »minuto a minuto ama tu vida con valentía, entrégate a ella, de lo pequeño haz grandes momentos, de lo grande comparte y disfruta, de lo difícil acepta y aprende; recuerda, tu vida es grandeza, sólo está en tí hacerla brillar».

Elena Canals