El sentido común de Zinedine Zidane

La Revista Vanity Fair ha hecho una entrevista muy personal a Zinedine Zidane, actual entrenador del Real Madrid.

Muy consciente de que la vida que tiene no es muy normal, manifiesta: «mis hijos no tienen una vida como los demás. Tengo miedo de que se conviertan en unos pequeños idiotas. Eso es lo que más temo. No quiero que la abundancia, todo lo que represento, todo lo que pasa a mi alrededor los lleve por mal camino. Quiero que sean buena gente».

Para ello han decidido, él y su mujer, que sus hijos, en vez de Zidane, se apelliden Fernández como su ella. La idea de que sus hijos se conviertan en adultos ociosos que vivan de la inmensa renta paterna le resulta lisa y llanamente insoportable. La transmisión del gusto por el esfuerzo es un elemento crucial, y las reglas de vida en los asuntos cotidianos son bastante estrictas. Los pequeños Zidane no cargan con el bagaje de los niños malcriados. No es más que un detalle, en efecto, pero que dice mucho al respecto: la merienda se toma en la cocina y no en el salón delante de la televisión, y todos tienen que quitar la mesa. La empleada de hogar asegura la comodidad de todos pero no es la sirvienta de la prole.

Casado con Véronique, desde hace 26 años, ella lo sacrificó todo por seguirle asumiendo  su papel de esposa y posteriormente de madre. Y lo hizo para seguir a Zinédine, para apoyarlo, para aconsejarlo, para amarlo. ¿Y si era Véronique quien, a fin de cuentas, se había tirado desde lo alto de un edificio? “¡De haber sabido que llegaría a ser tan famoso, quizá no me habría casado con él!”.

Lee la entrevista completa en la Revista Vanity Fair