El noviazgo continúa en verano

Verano, esa estación en la que es llamativo el número de parejas que terminan, momentos de crisis, también puntos de inicio de otros muchos noviazgos, etc. La cuestión es, ¿que tendrá el verano que altera tantos corazones?

Llega el veranito y con él las vacaciones, cambios de rutina, de ciudad y el descanso merecido, eso en el mundo físico. En nuestro interior, el verano no debe suponer ningún cambio, se sigue rezando, se sigue queriendo igual a nuestro novio/a, ¿no?

Con 21 años llevo experimentando varios veranos cómo la gente se preocupa por las separaciones (cada uno veranea en un sitio), agobios por tener demasiado tiempo libre para los dos, varias han sido las veces que he escuchado: No me gusta el verano por todo lo que supone de esfuerzos y ralladas. Sinceramente, no lo comparto.

Me parece que el verano es un momento para cambiar de actividad, disfrutar de lo que no se puede hacer durante el curso, vivir esas separaciones de veraneo, disfrutar de la familia, rezar, etc. El verano es una estación del año que pone a prueba la confianza, momento de crecer tanto personalmente como en pareja.

Creo que la clave para que el verano no suponga un problema en el noviazgo es: ORGANIZARSE EL TIEMPO Y HABLARLO. Plantearnos hacer cosas distintas que no podemos hacer tanto durante el curso, como hacer un voluntariado, un curso de idiomas, excursiones, viajar, etc.

  1. Hay que tener en cuenta que plan de verano tenéis los dos, de cuánto tiempo disponéis para estar juntos; si hay algún tipo de miedo debido a que estáis empezando: HABLADLO. Apoyaos mutuamente en vuestros planes: sois novios y no un matrimonio, por lo que es obvio que en verano quizá paséis por vuestra situación tiempos separados, esto no significa que esto sea malo para vosotros, es una etapa del año, ¡¡a por ello!!
  2. Esto es como todo, hablar, hablar y hablar, cuando uno apoya al otro en sus planes aún siendo estos un sacrificio para este es lo mejor que puede pasar (Ej: cuando uno de los dos se va al extranjero), es un síntoma de madurez, síntoma de querer el bien del otro antes que el suyo.
  3. Cuidaos igual o más que durante el curso, hacer algún plan más especial si podéis, recarga pilas, si estáis a distancia: comprometeos, hacer videollamadas y guardad ese ratito al día para vosotros. No dejéis de rezar el uno por el otro. CONFIAD en el otro, alegraos por todo lo bueno que le pase durante el verano.
  4. El verano es un tiempo en el que se puede coger mucha fuerza juntos, doy fe que el verano yendo juntos en una misma dirección (que no necesariamente juntos físicamente) es una recarga de batería para el siguiente curso. Un momento para recordar nuestras metas y marcar objetivos, juntos os coméis el mundo, y el verano incrementa ilusión.

    Imagen: Nacho Valdés

Por último, es importante que nuestra vida interior no decaiga en verano. Jesús y María son los que nos ayudan a seguir y disfrutar de todo lo bueno y no tan bueno, en el verano podemos crecer muchísimo en fe, fortaleza y valentía para salir de nuestra zona de confort.

APROVECHEMOS ESTA OPORTUNIDAD