¿Dónde está la verdadera felicidad?

Escribe Jesús Montiel, en The Objective, una reflexión sobre la necesidad, cada vez más acusada, que tienen los jóvenes de distinguirse del resto, de resaltar su singularidad, tatuándose o tiñéndose el pelo de colores…

«Mis alumnos lucen cada nuevo curso un aspecto más extraño, o acaso por ser cada año más viejo así me lo parece.»

«El ser humano mendiga ser querido, mirado en su singularidad. Todos, en mayor o menor medida, reclamamos una mirada sobre nosotros, suplicamos afecto, gritamos estoy aquí, existo. Nuestro aspecto, lo más evidente, se ve convertido por este hambre de ternura en un escaparate que pide compradores, miradas curiosas»

«A medida que ha pasado el tiempo, claro, mi parecer ha cambiado. Ahora pienso que lo más interesante es lo más vulgar, lo que no llama nuestra atención y está dentro de la normalidad…  La paz que encuentro escribiendo a mano, contando las bolas de humo que escupe la cafetera, sorbiendo este café caliente, en la intimidad de mi cocina, sin nadie más que mi familia. No hay nada comparable a esta intimidad amorosa. Nada como ser una persona que pasa desapercibida».

«La verdadera felicidad, creo, no necesita ser manifestada, le diría ese alumno. Se transparenta con cada gesto. Quien es amado no necesita compartir fotografías de su vida más privada».

Te recomiendo que leas completo este artículo, que te ayudará a descubrir la felicidad, en The Objective