Me caían las lágrimas al suelo

Cuando dentro de unos años, si Dios nos da vida, llegue el sexto domingo de Pascua, recordaré este día con el corazón lleno. Me ha llegado un mensaje diciéndome que no puede soportar verme llorar, pero le contesto, como me decía una amiga hace unos días, que las lágrimas son un lenguaje. Se llora de pena, de alegría, de gozo (que no es lo mismo), de emoción, y de mil cosas. Hasta dicen que lloran los cocodrilos cuando no les pasa nada. Las lágrimas que aquel domingo de Pascua, pensaré, me caían a mí, reunían muchas cosas. No sé si has llorado alguna vez hasta el extremo de que caigan las lágrimas al suelo. Te aseguro que alimenta el corazón, y que, cuando se tiene de piedra, es muy difícil, lo sé; pero, si no te ha pasado, pídele a Dios el regalo de llorar, como hacen los niños: De los que son como ellos, es el Reino de los Cielos.

La gente me preguntaba si echaba en falta a mi familia, la gente me decía si lloraba por tantos llevados sin compañía al cementerio, la gente no entendía, y por eso escribo estas letras, que aquella tarde de Pascua sentía en el corazón la respuesta a una pregunta que llevaba muchos días haciéndole al Señor. ¿Quieres que siga retransmitiendo las Misas por el canal Youtube? ¿No es mejor que vengan a la Iglesia? ¿No hay peligro de que nos acomodemos o estará mal, realmente, como decía hace poco el obispo de Teruel?

Aquella tarde, ya lejana, pensaré, pasaron muchas cosas. Me llegó la canción “Aquí me tienes” de El Arrebato, resumiendo tantas cosas que se sienten cuando sufres con el que sufre (pero de verdad). Comí con una familia querida, que llevaba meses sin estar con ellos y me trajeron unas flores preciosas para mi Jesús del Sagrario, recibí una visita entrañable, tan valoradas en estos meses, y para un sacerdote, siempre. Aquella tarde, empecé a recibir mensajes que me han obligado a compartirlos contigo, porque no quiero que se pierdan en el mar de las comunicaciones, de las notificaciones, de las redes sociales.

Aprovecho para decir que recibo más de cinco mil notificaciones al día e intercambio una media de dos mil mensajes de whatsapp, por eso pido disculpas si alguna vez no he oído un audio tuyo, si no te he contestado; si he recibido una llamada y no te he llamado yo. Es totalmente imposible. Voy a intentar escribir algunos, si me deja la emoción y, solamente te pido, que intentes sentir lo que mi corazón ha respondido al leerlos, lo que supone el pequeño sacrificio de prepararlo, y celebrar mientras te graban, después de haber leído mensajes como estos, por los que doy las gracias y a los que, muchas veces, no tengo palabras para contestar.

En esta pandemia y confinamiento, he recibido muchísimos, no he podido responder a todos, y mucho menos reflejarlos aquí. Me han llenado el corazón y ayudado a seguir adelante. No porque sea necesario, pero sí porque ha habido días muy duros. Si sirve decirlo, es lo que más me ha sorprendido de este tiempo. Los que me conocéis, ya sabéis que sólo falta decir qué ha sido lo peor, pero quizás no vale la pena. Por supuesto, que también he recibido muchos mensajes de insultos, desprecios, ataques, y qué sé yo cuantas cosas, pero incluso los comprendo, aunque sé que dentro de unos años, si Dios nos da vida, de esos, no me acordaré.

Voy a copiarlos, sin añadir nada. Sólo te pido que los leas, si puedes, con el corazón:

Buenas tardes, Pater.
Antes de decir lo que me alegro de que siga enviándonos la misa, tenía pendiente enviarle, mi más sincera felicitación por el esfuerzo de hacernos llegar la misa. Le puedo decir que no me he perdido ninguna, desde el primer día me enganchó su frescura y claridad. En estos momentos tan duros solo pensar en el momento de la misa, nos cambiaba el ánimo y sentíamos una tranquilidad y felicidad muy honda. Nos quitaba los miedos. Luego era como milagroso para los que estamos fuera, sentirnos un ratito en las mejores manos y en nuestro pueblo, una mezcla especial y que desgraciadamente no podemos experimentar al estar lejos. Desde luego la misa presencial es necesaria pero lo que he experimentado yo en estos días con su misa ha sido muy especial.
No quiero quitarle más tiempo y lo dicho… como me alegro de que siga un poquito más. Me estoy emocionando y es que no se imagina como lo vivimos desde casa ese rato mágico.
Un privilegio tenerle de Pater. Le mando un abrazo enorme. J.L.P.

Aquí les copio el correo de hoy, después de pedir permiso para publicarlo:

Hola, termino de ver tu sermón de hoy… no llego a poder explicar lo que mi corazón siente cuando oye y ve como sientes y me haces sentir la Eucaristía… siempre que me lo permitas tendré un tiempo en mí día para estar a este lado alimentándome del Sr. Jesús mediante el instrumento que eres tú. Gracias de corazón. Belén.

Me dirijo a usted para pedirle, por favor, que siga retransmitiendo la Eucaristía todos los días y no sólo dos. Mi hijo de 18 años y yo de 50 años estamos enfermos y no podemos acudir en persona. Todos los días asisto a misa gracias a usted. Sé que hay más, pero en sus homilías encuentro , descanso, fuerza, verdad, paz.
Acerca a Jesús de verdad, es auténtico. Me está ayudando muchísimo.
Ni mi hijo ni yo le conocíamos antes, tanto a él como a mí nos encanta, porque es verdadero y, está en DIOS.
Entiendo que no quieran tener la cámara presente en la Eucaristía, pero yo le ruego, póngala a un lado, en una esquinita, donde no les moleste y podamos escuchar y asistir, los que aunque no seamos de los pueblos que usted lleva, estamos deseando estar .
A mi hijo le encanta cuando hace algo, como ir a por algo y mira a cámara, le siente cercano.
Le ve con cariño.
Vemos también algunos vídeos suyos grabados con Patxi Broncado y Jesús María Silva y de ellos. Nos han hecho disfrutar , aprender y reír mucho.
Nos encantan.
Por favor, regálenos todas las misas. Con sus Eucaristías sentimos que estamos allí, que estamos en casa.
Muchas gracias, le pido que rece por nosotros, llevamos más de dos meses enfermos, mis padres con los que vivíamos tuvieron que salir inmediatamente, está siendo muy duro para ellos también.
Por favor denos su bendición y que Dios le bendiga
GRACIAS
M. y A.

También he recibido mensajes especiales por otros vídeos. Palabras que impactan y que tampoco quiero dejar pasar en este escrito: Saludos y bendiciones Padre. Soy sacerdote venezolano y vivo en Galicia, quiero felicitarlo por sus valientes pronunciamientos contra los políticos comunistas que pretenden destruir España, tal cual como sucedió en mi país, Venezuela. Hoy en día yo tuve que salir huyendo de mi país, del narco régimen que gobierna. Ojalá los españoles despierten rápido.

U otros más entrañables: Gracias a sus vídeos he decidido da el paso y entrar en el Seminario. Es especial que el Señor se valga de cualquier cosa. Lo que no puede ser es que no tengamos el corazón magnánimo para poner a disposición de todos, las herramientas que quiere, en cada momento, la Providencia, que utilicemos.

También ha sido especial lo que llegaba, después de retransmitir las Misas de Exequias, seguidas por aquellos que no podían asistir. Les pongo sólo dos, de una chica, que acaba de perder a su padre, para no alargarme. Hay veces que uno no sabe ni qué contestar. Todo sea para mayor gloria de Dios. A.M.D.G.

Buenos días, yo no puedo ver la misa todos los días pero siempre que puedo la veo aunque ya esté empezada, sí que me gustaría tener el enlace por favor, muchísimas gracias por la labor tan grande que está haciendo, gracias también por las palabras que nos dedica cada día y sobre todo gracias por cuidar a la gente y hacer más llevadera esta situación a la gente de mi pueblo ,mil gracias por todo….😘😘😘😘
¡Buenas tardes! Muchisiiiiiiiiiiiiiiimas gracias por todo, por las palabras que le has dedicado a mi padre,por los ánimos que nos das. Y sobre ,todo dentro de sus posibilidades, por rezar y cuidar de mi familia ya que, por mucho que quiera, yo no puedo estar allí con ellos y el estar tan cerca y a la vez tan lejos de ellos es muy duro, aunque se que están rodeados de gente muy buena. Muchísimas gracias de nuevo,no me cansaré de dárselas nunca
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Sotana Rural