PROVIDENCIAL

Si tuviera que titular este tiempo de pandemia le pondría: PROVIDENCIAL.

En los lugares que he vivido, como el hospital, mi vocación, descubro que es Misericordia, Consuelo, Salvación, y que es Gracia particular, que nos viene de Nuestro Padre Dios, que nos ama con locura que nos ha dado a su Hijo, que también se ha hecho vulnerable.

Descubro que Dios ha querido manifestar su Gloria, precisamente en el marco del sufrimiento, a través de nuestra atención al más desprotegidos. Sólo así podemos dar a los que sufren, el mismo consuelo que viene de Dios.

La pandemia ha dislocado al mundo, un mundo que se creía omnipotente y que pensaba que, a través de la ciencia, podría prever y dominarlo todo. Pero una fuerza invisible le ha echado por tierra todas ésas pretensiones, invadiendo a las personas de temor e inseguridad, y lo que es más angustiante, no vislumbrando una salida inmediata.

El 27 de Marzo pasado, comentaba el Papa Francisco desde la plaza desolada de San Pedro que, al igual que los discípulos, nos sorprendió una tormenta inesperada, fuerte y lluviosa, pero nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca: todos frágiles y desorientados, pero al mismo tiempo importantes y necesarios para remar juntos y al mismo ritmo, en esta barca estamos todos. Esta tempestad ha desenmascarado nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto las falsas seguridades con que habíamos construido nuestras agendas, proyectos, rutinas y prioridades.

Entonces, ¿dónde hemos buscado nuestro refugio? El Dios que nos ha creado y que nos dice que valemos más que los pajarillos del campo es el Dios providente que gobierna la Historia.

Así aceptamos estos tiempos difíciles, como un paso misterioso del Señor, en este momento providencial que debe ser para el bien de la humanidad (los momentos oscuros, son mas adelante vistos, como un paso providencial, que Dios ha aprovechado, para que podamos vislumbrar su voluntad).

La pandemia, también ha sido la oportunidad para muchos de comprobar lo bueno y malo de cada uno…

He sido testigo en el hospital, de auténticas conversiones de personas que me decían..: » padre, para mí la enfermedad ha sido un regalo… he podido parar en mi vida la voragine  que llevaba, en ella Dios no pintaba nada. Descubrí esa absurda pregunta que me hacía constantemente: y en todo esto ¿dónde está Dios?, y me llegó la respuesta: donde lo había puesto, es decir, FUERA DE MI VIDA. Ahora soy una persona nueva, mi auténtica sanación, no sólo ha sido física sino una auténtica conversión espiritual.»

Emilio Samaniego (sacerdote)