Su hijo, fruto de una violación, es su mayor bendición

“Un regalo honorable y sincero de Dios: Eso es lo que significa el nombre de mi hijo, quien fue concebido en una violación en grupo”, así inicia su duro testimonio de vida Paula Peyton, una conferencista y activista provida y del que se hace eco Aciprensa.

No niega que vivió un trauma cuando fue violada a punta de pistola. Paula explica que ha sufrido mucho. “Rezaba y le preguntaba a Dios porqué permitiría que continuara la tortura que soporté esa noche”.

“Me sentí desagradable, agotada, como si nunca volviera a estar completa…  Y sentí que no tenía razón para seguir viviendo”, relató.

Le propusieron tomar la píldora del día después de forma preventiva, pero en su lugar fue a la farmacia y compró un test de embarazo. Cuando supo que estaba embarazada su reacción fue de una gran alegría. “Sonreí. Sonreí tan grande. En ese momento, supe, sin lugar a dudas, que Dios me había visto (…). Dios me dio el dolor que soporté por un propósito. Me dio una razón para vivir. Me dio el mayor regalo de amor y alegría que jamás hubiera podido imaginar: la oportunidad de ser madre de un bebé perfecto”.

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