«No nos hundimos»

Miguel tiene 40 años, casado con Lucía Capapé, junto a sus cinco hijos forman una familia sevillana a la que el duro zarpazo de la enfermedad a venido a visitar. Lucía ha contado su historia a ABC de Sevilla.

Siendo Miguel director del colegio Tabladilla, empezó a tener dificultad para respirar y mucho cansancio y pensó que se trataba de una alergia. Hasta que unos padres del colegio, neurólogos, notando el cambio de voz, le sugirieron que fuera al hospital y allí le dieron una de las peores noticias que le podían dar: padecía ELA.

Lucía recuerda ese momento, que tuvo lugar hace un año: «Hacía mucho calor en la salita del hospital porque no funcionaba el aire acondicionado. Nos lo dijeron con mucho tacto, cariño y claridad. El doctor Rojas-Marcos explicó que era una enfermedad mortal, degenerativa y sin tratamiento posible. Después nos dijo: «¿Alguna pregunta? Y la verdad es que no teníamos ninguna».

Gracias a Dios ellos tienen una gran fe y sentido trascendente de la vida que les ayuda a vivir con mucha paz: «Estamos aquí de paso a otra vida y que al cielo no se llega en colchón de pluma y a cada uno nos toca ganarnos el cielo de alguna manera».

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