¿Es siempre la vida brutal?

La cuarentena que hemos vivido ha dado para mucho.

“Creo que nunca habíamos tenido tanto tiempo para pensar, para dar gracias. Para rezar y decir flojito, Señor mi vida es acojonante”. Así empieza el vídeo que publiqué en mi perfil de Instagram el pasado 23 de marzo, pocos días después de empezar esta eterna cuarentena vivida.

Mostraba, con algo de nostalgia, situaciones diversas que muchas veces los jóvenes valoramos como normales, frecuentes o que forman parte de nuestra vida cotidiana.

Reflejaba ese deseo profundo de querer empezar, desde cero, a valorar más profundamente este conjuntazo de cosas buenísimas ¡que nos ha regalado Dios!

Y ojo: no es que no lo valorásemos antes, sino que…. a ver cómo te lo digo:

¡Cuando uno para, todo para!

Cuando salimos del estrés del día a día, parece que al fin todas nuestras movidas, buenas y malas, se ordenan. Yyy… eeee…. tío! Nos damos cuenta de LO IMPORTANTE!!!

Acabas de leer hace unos segundos una palabra en la que ni te has fijado y es bastante “potens”!!!

¿Cuál es? PARAR.

BAF. Vaya jaleo de palabra. Hemos escuchado esto y nos va a dar a la mayoría un “jari” inminente.

Hoy me quiero plantear esas situaciones, choques, movidas, disgustos, tristezas y stops imprevistos, que nos hacen parar, que hacen que podamos llegar a pensar que no todo es acojonante en nuestra vida.

MEEEENTIIRAAA. Todas y absolutamente TODAS nuestras vidas son diferentes pero ACOJONANTES.

Y es que «acojonante» es aquello que acojona. (Perdón si suena un poco basto)

Y «acojonar», definición de la RAE, es aquello que «impresiona profundamente o deja estupefacto».

Así pues, TODO lo que nos pasa es acojonante en cuanto nos impresiona, y a veces en cuanto no lo entendemos, y nos deja estupefactos.

Y es que visto así, incluso esas movidas con colegas, percales familiares, académicos, situaciones complejas en un noviazgo…. (¡cualquier cosa!) es acojonante y puede adquirir un gran sentido sobrenatural.

¿Sobrenatural? ¿Pero qué dices tú ahora? ¿Qué me estas contand¿o? Qué idioma hablas?

Encontrar el sentido sobrenatural a aquello que nos pasa es darnos cuenta que, cuando dejamos entrar a Dios en nuestra vida, todo, TO-DO, incluso lo que no entendemos, cobra sentido.

Y es, en estas situaciones, en las que tendremos una oportunidad magnífica para acercarnos más al sufrimiento de Jesús y estar más cerca de Él que nunca.

“Creer, amar y esperar, sintiendo dudas, estando frío, sintiendo miedo.”

Qué bonito es lograr entender que nuestra vida y todo lo que nos ocurre en ella, ¡NO solo depende de nosotros!

Ese algo que no tenemos por qué querer, que no nos tiene por qué apetecer, pero que, cuando nos disponemos a Nacer, nos hace comprender el porqué de aprender, de crecer, de volver.

Ese algo es un algo, que sin entender, logramos comprender, y nos hace amar sin ver.

Como la luz: no la vemos, pero gracias a esta, somos capaces de poder apreciar todo lo demás.

Los lunes de Folch
@jfolchh

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