¡Que Dios bendiga a mi cura!

¡Qué importante puede ser un sacerdote para la vida de una persona! En la web de la Diócesis de Málaga, Ildefonso Calvante agradece cómo le salvó la vida su cura y hoy es un hombre felizmente casado  con tres hijos.

«Este sacerdote fue la salvación para todos los jóvenes de mi barrio en aquella época. En concreto para mí, fue una tabla de salvación. Yo que era de beber, de fumar, de irme a robar y a hacer de todo, un delincuente en potencia, llego un día este sacerdote a mi instituto, se plantó delante de mí y, sin conocerme, … me dijo que tenía que ir a la iglesia que, si no, me suspendería todo el curso.»

«Nunca me dijo nada, nunca me echó nada en cara, nunca me pidió nada; al contrario, siempre me recibía con una sonrisa, con los brazos abiertos, con mucho amor».

«Siempre sentí de él hacia mí un amor gratuito. Y siempre lo tengo en mis oraciones. ¡Que Dios lo bendiga!»