El párroco que ha enterrado feligreses en el confinamiento

En esta situación en la que, a causa del coronavirus, los familiares no han podido acompañar y despedir en el cementerio a sus familiares queridos para evitar la propagación de contagios, el diario El País recoge el testimonio del sacerdote de Alberto García, párroco de un pueblo de Cuenca, que colabora con el enterrador.

“Las personas tenían que confiar en que sus difuntos estaban dentro de ese ataúd, pero no los habían visto. Tenían que fiarse de que lo que le habían entregado en el hospital o en la residencia era alguien suyo. Nosotros hemos visto más que ellos: hemos metido los féretros en los nichos”, asegura el sacerdote.

“Muchas familias no podían venir al pueblo y nos pedían tener una foto de la última imagen del entierro. Los chicos de las funerarias nos las hacían mientras estábamos en el responso y durante la inhumación. Las familias querían comprobar que efectivamente se habían enterrado”, describe el Padre Alberto.

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