«La Iglesia no puede vivir sin sacerdotes».

El obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández, ha advertido de que “nuestro tiempo alardea de liberación en el campo afectivo sexual y, por el contrario, somete al hombre (varón y mujer) cada vez más a la esclavitud de una sexualidad que no expresa el verdadero amor”.

En su carta pastoral, de la que se hace eco Cordópolis, recuerda a San Pelagio, niño mártir en Córdoba, que ofreció su vida como rescate de su tío Hermogio, obispo de Tuy, prisionero del califa cordobés, y que, retenido en la corte cordobesa del califa, a sus 14 años no consintió los halagos y propuestas de abuso sexual que el califa” le hizo. “Muere mártir en el año 925, un jovencito que había aprendido en su casa los mandamientos de Dios y el respeto a su santa ley”.  Todo un ejemplo también para nuestro tiempo”, pues es un “mártir de la castidad”.

A propósito de esta fiesta, en la que se ordenan presbíteros, el Obispo ha explicado que “la Iglesia no puede vivir sin sacerdotes, porque son ellos los que proporcionan los sacramentos, y particularmente la Eucaristía, al pueblo de Dios”, de modo que, “cuando un joven descubre esta llamada, algo grande se produce en su corazón. Se pone en camino, confía su formación al discernimiento de la Iglesia, que lo cuida con esmero en el Seminario y, llegado el día soñado, lo presenta al obispo para que lo ordene presbítero”.

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