A propósito de una visita al museo Thyssen…

Hace poco volví al Museo Thyssen, uno de mis lugares favoritos de Madrid… necesitaba reencontrarme con la belleza conocida, rodearme lo «lo bueno conocido», y cuál fue mi sorpresa cuando vi que estaban restaurando el cuadro de «El caballero de la armadura», no es que sea de mi cuadros favoritos, aunque es una joya del lugar, lo que me llamó poderosamente la atención fue lo siguiente, hacer de una restauración una segunda obra de arte, una nueva oportunidad para el encuentro. Me explico.

Generalmente, por cultura, por pudor, incluso por nuestras heridas, nos es duro aceptar que algo no está bien con nosotros, o que requiere un tipo de renovación o «arreglo», quizás lo relacionamos con la idea de fracaso, y por lo tanto, en esa tóxica cadena de pensamientos, algo que nos quita valor, y nos hará menos… En el fondo, no nos van a querer. Y por evitar eso, nos perdemos del inmenso bien no sólo de «eso» ya mejorado, sino incluso del proceso en sí. Y, o lo evitamos y posponemos sin fin, o nos ocultamos para ese paso, haciéndolo quizás más duro o triste por vivirlo en soledad… Y privamos a los demás del bien que podrían recibir ellos por encontrarse con una verdad, darles ocasión de que nos quieran, y que sepan que cuando sea su ocasión de «hacer reformas» también estaremos nosotros ahí para ellos.

Pues eso, que en el Thyssen han hecho de una acción que podría haber sido «de puertas adentro» una oportunidad de saber cómo era el cuadro originalmente, saber cómo se ha de componer, ver a personas talentosísimas en acción, atender a detalles maravillosos del cuadro que nos hacen valorarlo aún más ahora.

Puede ser que durante el confinamiento hayas descubierto en ti cosas maravillosas, y algunas que te han gustado menos, incluso que te hayan preocupado y sabes que haciendo luz ahí, podrías ser más feliz, vivir mejor… No pierdas ese maravilloso regalo que Dios te hace, te recuerda que todas las obras de arte pueden ser restauradas, ojo, no cambiadas… Sino ser más plenamente lo que originalmente el artista pensó para ellas. Seguro que cerca de ti hay gente que te quiere y te quiere acompañar en ese proceso. Y todos, todos, nos veremos enriquecidos por tu acto valiente y generoso con el que harás más presente a Cristo en esta tierra.

Paulina Núñez