Dios en el noviazgo, pareja de tres.

Os traemos nuestra fórmula secreta para ser felices y prosperar en la voluntad de Dios juntos: Tere + Dios + Antonio, es decir, tu y yo somos tres.

Pero ¿tú?, ¿yo?, ¿tres?, si de toda la vida 1 + 1 = 2. Dejad que os diga que la pregunta no sería esa, sino más bien: ¿Cómo ponemos a Dios en medio de nuestro noviazgo?

 

  1. Nadie da de lo que no tiene

Antes de querer hacer nada con Dios y tu novio, acércate tú mismo/a a Dios, reza, confiésate, mantén una relación de amistad con Dios. Él es amor, te está esperando con los brazos abiertos, ¿no sabes qué decirle? Dile como a un amigo tus preocupaciones, alegrías, ilusiones, etc.

2. Que Dios sea lo primero

Cuando empecéis a salir, lo primero de todo es que habléis de este tema, que lugar queréis que tenga Dios y que vais a hacer para conseguirlo. Se puede dar el caso de que uno de los dos no practique tanto como el otro. No importa, es más, Dios se preocupa más por los que están un poco más alejados de Él que de otros, y te utiliza a ti como instrumento para que el otro se sienta atraído por Jesús. En resumidas cuentas, si Dios es importante para ti, si o si tiene que ser lo primero que habléis.

3. Que Dios esté presente en todo momento

Rezar juntos, rezar por individual, antes de tomar decisiones, por tontas que sean, pedirle ayuda y consejo, y, sobre todo, darle gracias siempre por todo. Aprovechad para conocer su voluntad en vuestro noviazgo, ya que el noviazgo está para que os conozcáis y preparéis mutuamente para ser el camino de santidad del otro, si es que queréis que Dios participe en el.

Os podréis preguntar… y, ¿Cómo rezamos juntos?

No hay que rezar todo juntos, pero os pongo ideas, para que veáis las que más os cuadran:

  • Llamaros para ofrecer el día juntos, ángelus o las tres avemarias.
  • Ir a misa juntos
  • Rezar juntos el Rosario pidiendo por intenciones particulares vuestras.
  • Concretaos una intención mutua por la que vais a ofrecer cosas los dos.

No te preguntes por qué sino para qué

Muchas veces, la gente me pregunta qué sentido tiene todo esto. Para empezar, tener a Dios cerca te da esperanza, y mucha; te sientes abandonado en buenas manos, unas manos que, pase lo que pase, te van a sostener. En los momentos de crisis y miedos, Dios no se va, se queda y se hace más presente, esperando a que acudas a Él, y te garantizo que da paz y alivio espiritual. Y es que en pareja pasa igual, cualquier problema que surja, lo abandonáis juntos en sus manos, y da paz siempre.

En definitiva, pedir juntos: luz para ver y fuerza para querer.

Y no nos podemos olvidar de nuestra mayor compañera y compinche, Nuestra Madre María, ella está deseando que acudamos a ella para mimarnos, ella también fue novia, ¿Qué mejor aliada para que nos ayude?