Escucha tu silencio

Son las 12 de la mañana tengo media hora libre porque me llamaban que una reunión se retrasaba. Ese tiempo de regalo he pensado en dedicárselo a mi corazón y alma y he decidido entrar en una Iglesia, como el que gana tiempo mirando ropa, pero para el alma.

Ésta estaba prácticamente vacía, a lo lejos estaba el Sagrario iluminado y frente a Él estaba yo, un tío con sus miserias, sinceramente no sabía qué decir, pero he de confesar que ya solo por la Paz que tenía dentro valía la pena sentarse en un banco y estar en silencio.

Cuando el silencio habla, la vida se transforma.

¡Ayúdame, Tú tienes la Fuerza y la Gracia que a mi tanto me falta y necesito!

Decido ir a confesarme y cuando acabo de hablar el amable sacerdote me dice: “el plan de vida no es una disciplina militar, es como un trovador que va cantando su canción de amor y por amor por el mundo. Nacimos fruto del amor, y vivimos y tenemos vida gracias a ese amor.”

Y es que resulta que cuando uno ama, todo, absolutamente todo, cambia. Sin amor no hay relación con sentido. Y para amar hay que tratar.

Así que he decidido a ser como un trovador, y qué mejor penitencia que tres jaculatorias simples pero llenas de amor y delicadeza.

Levantarse parte esencial de esta vida, con el alma herida que más da, siendo pecadores, con nuestras miserias, pero levanta, levanta, ¡LEVANTA! Dios sabe que somos pecadores pero nos quiere pescadores.

Mientras escribo estas letras escucho en este banco solitario música de fondo, me relaja, me gusta.

Lo dicho, nunca aconsejaría nada que a mi no me llenara de vida, os recomiendo pasar por una Iglesia y aunque no tengáis nada que decir, Dios entiende vuestro silencio, y como en toda relación de amor el silencio muchas veces comunica más que cualquier otra palabra.

¿Conoces alguna relación de amor, amor de verdad, sin que se sepa pedir perdón? Pues como diría una amiga mía del sur: “pue ea”

Pues eso, amar es perdonar y saber pedir perdón.

La mejor manera de pedir perdón es cambiando de actitud.

Javi Pacheco Doria