Termina la Pascua, pero la Iglesia nos invita a seguir considerando la Vida que hemos recibido de Dios: primero, en la solemnidad de la Santísima Trinidad, después en la de Corpus Christi. Lo único que se nos pide es que estemos dispuestos a «acoger»…

El día de Pentecostés estaban todos reunidos en un mismo lugar y de repente sobrevino del cielo un ruido impetuosamente y llenó toda la casa en la que se hallaban y entonces aparecieron unas llamaradas como lenguas de fuego que se dividían y se posaban sobre sus cabezas y quedaron todos llenos del Espíritu Santo.

Se opera un cambio radical en los apóstoles. Reciben la fuerza para cumplir el mandato que les había encomendado…

Artículo anteriorLas Dominicas de Lerma te proponen un maravilloso reto de amor
Artículo siguienteQué bonito es decir la verdad