Un verdadero drama

Ayer después de muchas semanas pude charlar en una terraza con mi amigo Juan.

Hablamos de muchas cosas pero en un momento me comentó un verdadero drama que acaba de vivir cerca de su entorno: el nacimiento de un hijo ni esperado, ni deseado. Un hijo, usando sus palabras, fruto de un accidente en una relación de pareja.

Al volver a casa me pregunte: ¿Cuántos hijos hoy sufren ese drama? ¿Cuántos son fruto de un accidente? ¿Qué futuro les espera? El que juega con fuego a veces se quema, hemos aconsejado tantas veces: ¿Jugamos con el amor, con los comportamientos sexuales?

Hay comportamientos y conductas con las que no merece la pena jugar. No sólo por el daño que nos podemos infringir a nosotros mismos, sino por el que podemos producir a unos terceros.

Robert Tyrrel