Ahora y en la hora de nuestra muerte

«Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén»

Llegamos al final de la oración. Hemos empezado saludándola, y hemos visto cómo es una oración de piropos. Acabamos ahora con una petición: ¡ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte!

Desde el momento en que nos damos cuenta de que nosotros solos no podemos la Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, decide introducir esta petición a nuestra Madre. Es una petición que podríamos relacionarla con una de las peticiones finales del Padrenuestro: “no nos deje caer en la tentación”. María ruega por los pecadores para que no caigan en la tentación y para que nos libre del maligno. Casi parece, que ambas partes de las oraciones se podrían juntar: Ruega por nosotros pecadores para que no caigamos en la tentación y líbranos del mal, ahora y en la hora de nuestra muerte. ¡Nuestra Madre estará ahí en el momento de nuestra muerte, estará ahí intercediendo por nosotros, hablando de nosotros al Padre, contándole un montón de cosas buenas de nosotros! ¡Qué Madre tan madre! Aprovechémoslo, cuidémosla como se merece.

Os animaría a que, además de esta petición del Avemaría en sí, en este «ruega por nosotros» tengáis en mente todas vuestras intenciones. Que en este ruega esté incluido todo, pero TODO: preocupaciones, anhelos, buenas intenciones, pecados, deseos santos…

Le daremos “ trabajo”, sí, pero Ella estará más que encantada de escucharnos e interceder por nosotros, porque sabe muy bien que detrás de cada intención recta que tenemos, es un paso más que nos acerca a Él, y eso es lo único que nuestra madre busca: Llevarnos a Jesús.

Recemos con el corazón esta oración porque es un piropo continuo a nuestra Madre y porque en ella queda manifestado nuestro amor filial. Rézala despacio, meditando todas las frases, entablando un verdadero diálogo con la Virgen, y ya verás el cambio que notarás en ti. 

Para terminar, os dejo una lista de las oraciones que más se rezan a María.

  • Santo Rosario: oración favorita de la Virgen.
  • Oración de San Bernardo: Acordaros
  • Ángelus: un saludo al mediodía.
  • Regina Coeli (se reza en Pascua)
  • Bendita sea Tu Pureza
  • La Salve
  • Oh Señora mía: una oración para consagrar el día que empieza

Pablo Navarro